Diagnóstico de cáncer de la vejiga |
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Visita al médico y examen físico Cuando su médico “tome sus antecedentes”, le hará una serie de preguntas sobre sus síntomas y factores de riesgo. En la mayoría de los casos, la presencia de sangre en orina (hematuria)
s el primer signo de advertencia de cáncer de la vejiga. Algunas veces, hay suficiente sangre como para cambiar el color de la orina. Dependiendo de la cantidad de sangre, la orina puede ser de color rojo amarillento muy pálido o, con menos frecuencia, rojo oscuro. En otros casos, el color de la orina es normal, pero se encuentran pequeñas cantidades de sangre cuando se hacen análisis de orina para investigar otros síntomas o como parte de un examen general.
La sangre en orina no es un signo seguro de cáncer de la vejiga. Con más frecuencia es causada por infecciones en el caso de las mujeres, o por problemas de la próstata en los hombres. Muchas otras afecciones benignos (no cancerosas) pueden causar sangre en la orina. Algunas veces, el sangrado aparece y desaparece. En el cáncer de la vejiga, la sangre reaparece con el tiempo. Usualmente, en las etapas tempranas del cáncer de la vejiga aparece sangrado pero poco o nada de dolor.
Orinar con más frecuencia o tener la sensación de la necesidad de orinar, pero no poder hacerlo, también son síntomas de cáncer de la vejiga. Raramente las personas con cáncer de la vejiga notan una sensación de ardor mientras orinan. Sin embargo, estos síntomas también pueden ser causados por condiciones benignas, tales como una infección o tumores benignos, piedras en la vejiga, una vejiga hiperactiva o una próstata agrandada.
No es fácil examinar la vejiga. El examen por lo general se hace al momento de la cistoscopia (más información a continuación). Antes de realizar este procedimiento, el médico puede examinar el recto y la vagina (en las mujeres), lo que ayudará a detectar cualquier tumor de la vejiga más grande que pudiera haber crecido en esas áreas. Un examen físico general también es importante para ayudar a detectar o evaluar otros problemas médicos.
Estudios por imágenes Los estudios por imágenes son métodos usados para crear fotografías del interior del cuerpo. Pielograma intravenoso (IVP, por sus siglas en inglés): Un IVP (también conocido como urografía intravenosa) es una radiografía del sistema urinario que se toma después de inyectar un tinte en el torrente sanguíneo a través de una vena. Este tinte llega hasta los riñones, uréteres y vejiga para delinear más claramente estos órganos en las radiografías. Esto es importante porque la sangre en la orina puede provenir de cualquier parte del tracto urinario, no sólo de la vejiga.
El tinte que se inyecta para hacer el IVP provoca urticaria en algunas personas, o raramente, reacciones alérgicas más graves como dificultad para respirar y baja presión sanguínea. Asegúrese de decir al médico si alguna vez ha tenido alguna reacción a cualquier material de contraste usado para rayos X.
Pielografía retrógrada (RP): Al igual que el IVP, en esta prueba se utiliza un tinte especial para delinear el revestimiento de la vejiga, los uréteres y los riñones en las radiografías. La diferencia es que en la pielografía retrógrada el tinte se inyecta a través de un catéter (tubo) que se coloca con el uso de un cistoscopio (un tubo delgado equipado con una lente y una lámpara que permiten al médico visualizar el interior de la vejiga) en el uréter en lugar de en la vena.
Radiografía del tórax: Las radiografías torácicas se toman para detectar cualquier masa o mancha en los pulmones que puedan ser un tumor metastásico, si se sospecha que el cáncer de la vejiga se ha propagado a lugares distantes.
Tomografía computarizada (CT): La tomografía computarizada es un procedimiento de rayos X que produce imágenes transversales detalladas del cuerpo. En lugar de tomar una sola imagen como lo hacen los rayos X convencionales, un explorador de tomografía computarizada toma muchas imágenes mientras gira alrededor del cuerpo. Luego una computadora combina estas imágenes y forma la imagen de una sección del cuerpo. La máquina tomará múltiples imágenes del área del cuerpo que se está estudiando. Una tomografía computarizada de la pelvis y el abdomen mostrará si el cáncer se ha propagado a los tejidos adyacentes a la vejiga, a los ganglios linfáticos de la pelvis o a órganos distantes tales como el hígado. La tomografía computarizada se usa cuando se sospecha que el cáncer se ha propagado más allá de la vejiga.
Después de tomar el primer conjunto de imágenes, se recibe una inyección intravenosa de un tinte o agente de radiocontraste que ayuda a delinear mejor las estructuras del cuerpo. Enseguida se toma un segundo conjunto de imágenes. Al igual que en el IVP, es importante decir a su médico si alguna vez ha presentado alguna reacción adversa a los tintes intravenosos.
Imágenes de resonancia magnética (MRI): Un estudio de MRI es como una tomografía computarizada, en la que se utilizan ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. La energía de las ondas de radio es absorbida, y luego es liberada, en un patrón formado por el tipo de tejido y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón de las ondas de radio que liberan los tejidos, y lo convierte en una imagen detallada de las partes del cuerpo. Si su médico sospecha que el cáncer se ha propagado más allá de la vejiga, algunas veces se utiliza MRI para detectar el cáncer en los tejidos adyacentes a la vejiga, en los ganglios linfáticos cercanos o en órganos distantes. En tales casos se puede usar CT o MRI.
Algunas veces se usa una prueba similar a un IVP usando equipo de CT o de MRI en lugar de equipo de rayos X. Estas pruebas se llaman urografía por CT y urografía por MRI.
Ultrasonido: Esta prueba, también conocida como ultrasonografía, utiliza ondas de sonido para crear "ecos" en los órganos internos. Un pequeño instrumento similar a un micrófono y llamado transductor emite ondas sonoras de alta frecuencia. Estas ondas sonoras son transmitidas hacia el área del cuerpo bajo estudio, y se recibe su eco. El transductor recoge el patrón de ecos de las ondas sonoras reflejadas por los tejidos y una computadora convierte este eco en una imagen que aparece en la pantalla de la computadora. El ultrasonido puede ser útil para determinar el tamaño de un cáncer de la vejiga y si se ha propagado más allá de la vejiga.
Gammagrafía ósea: Para esta prueba de obtención de imágenes, se inyecta una pequeña cantidad de sustancia radioactiva en la vena. Esta sustancia se acumula en áreas anormales del hueso que pueden estar dañadas debido a la propagación del cáncer. Entonces una cámara especial puede ver esas áreas. Sin embargo, las gammagrafías óseas también detectan otros cánceres y algunas enfermedades óseas no cancerosas.
Cistoscopia
En este procedimiento el médico usa un cistoscopio, un tubo delgado e iluminado. Se coloca en la vejiga a través de la uretra y permite que el médico vea el interior de la vejiga. Por lo general, se usa un anestésico local, aunque se puede usar anestesia espinal o incluso anestesia general. Si se observan áreas o crecimientos sospechosos, se realizará una biopsia
(extirpación de un pequeño pedazo de tejido).
Biopsia
En una biopsia, el médico toma una muestra del tejido de la vejiga de un área sospechosa o extirpa un crecimiento anormal. Esto se hace usando instrumentos que se operan a través del cistoscopio. Un patólogo
(un médico que se especializa en diagnosticar enfermedades mediante pruebas de laboratorio) examinará en un microscopio todas las biopsias obtenidas. Como el cáncer de la vejiga puede ocurrir en varias áreas de la vejiga al mismo tiempo, no es poco común que el médico haga varias biopsias durante la cistoscopia.
Pruebas de laboratorio Citología en orina: La orina se examina bajo un microscopio para detectar la presencia de células cancerosas o precancerosas. La citología también se puede hacer en los lavados de la vejiga. Se toman muestras de los lavados de la vejiga colocando una solución salina en la vejiga a través de un catéter (tubo) y luego removiendo la solución para examinarla bajo el microscopio.
Cultivo de orina: Se hace un cultivo de orina para descartar una infección. Algunas veces las infecciones y los cánceres de la vejiga pueden causar los mismos síntomas. Se le hace una prueba a una muestra de orina en el laboratorio para ver si contiene bacterias. Se pueden requerir de 48 a 72 horas para obtener los resultados de esta prueba.
Pruebas de sangre: Un recuento completo de células sanguíneas (CBC) determina si la sangre del paciente tiene el número correcto de varios tipos de células sanguíneas. Los resultados anormales de la prueba pueden sugerir pérdida de sangre por hemorragias o propagación del cáncer a la médula ósea que es donde se forma la sangre. Los médicos repiten regularmente esta prueba en pacientes tratados con quimioterapia debido a que estos medicamentos afectan temporalmente a las células de la médula ósea que forman la sangre.
Si el cáncer de la vejiga se ha propagado a los huesos o al hígado, es posible que ocurran ciertos cambios químicos en la sangre. Para detectar estos cambios, los médicos realizan análisis de química sanguínea. Algunos de los medicamentos usados en el tratamiento pueden interferir con la función del hígado. Los análisis de sangre también pueden detectar cambios en la función del hígado. Ciertas pruebas de química sanguínea también pueden decir qué tan bien están funcionando los riñones.
Para mas información en estas guías de tratamiento, o en cancér en general, llame al NCCN al 1-888-909-NCCN o a la Asociación Americana de Cáncer al 1-800-ACS-2345. O usted puede visitar estas organizaciones en el internet: www.cancer.org (ACS) y www.nccn.org (NCCN).
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