Tipos de tratamientos contra
los
cánceres del colon y recto |
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Los cuatro tipos principales de tratamiento contra el cáncer del colon y recto son la cirugía, la radioterapia, la quimioterapia y la inmunoterapia. Dependiendo de la etapa del cáncer, se pueden combinar dos o hasta los tres tipos de tratamiento, simultáneamente, o uno después del otro.
Después de que se detecte su cáncer y se determine en qué etapa se encuentra, su médico le recomendará una o más opciones de tratamiento. Es importante que tome el tiempo que necesite para pensar en todas las opciones. Usted tal vez quiera obtener una segunda opinión. Esto puede proporcionarle información adicional y ayudarle a sentirse con más confianza en el plan de tratamiento que elija.
Cirugía
Cirugía del colon: la cirugía es el tratamiento principal contra el cáncer del colon. La operación usual se llama resección segmentaria o colectomía parcial. o colectomía parcial. A usted se le administrarán laxantes y enemas como parte de la preparación para esta cirugía. Justo antes de la cirugía, a usted se le administrará anestesia general, la cual lo pondrá a dormir profundamente. Durante esta cirugía, se extirpa el cáncer, así como un tramo de tejido normal a cada lado del cáncer y los ganglios linfáticos cercanos. Las secciones remanentes del colon se vuelven a conectar. Cuando usted despierte, sentirá algo de dolor y necesitará medicamentos contra el dolor, usualmente morfina, durante uno o dos días. Esta operación rara vez produce problemas graves permanentes de las funciones digestivas. Ocasionalmente, puede necesitarse una colostomía temporal. En una colostomía, se une el colon a la pared abdominal y los residuos fecales son depositados en una bolsa a través de una abertura. Aunque es menos frecuente, a veces podría necesitarse una colostomía permanente. Los pacientes pueden, por lo general, salir del hospital entre 5 y 7 días después de la cirugía, y volver a sus actividades regulares en 6 semanas. Por supuesto, el tiempo de hospitalización y recuperación depende del estado de salud específico de cada paciente.
A veces se pueden extirpar algunos cánceres del colon en su etapa más inicial haciendo la cirugía a través de un colonoscopio. Cuando se practica esta operación, el cirujano no tiene que abrir el abdomen.
Algunos cánceres muy avanzados del colon pueden bloquear el flujo de las heces fecales. Cuando no se pueda extirpar el cáncer, el flujo de heces fecales puede desviarse a una colostomía. Esta operación se llama colostomía de derivación. Si hay un bloqueo, es más probable que haya complicaciones tras la cirugía ya que no se puede limpiar el intestino con enemas, lo que ayudaría a prevenir infecciones. Tampoco se puede hacer una colonoscopia completa.
En algunas ocasiones, es posible extirpar segmentos del colon y ganglios linfáticos cercanos usando un laparoscopio. Este instrumento es un tubo de visualización largo e iluminado a través del cual el médico puede operar con instrumentos quirúrgicos especiales. El tubo de visualización y los instrumentos quirúrgicos se colocan dentro del abdomen mediante varias incisiones quirúrgicas pequeñas. Las guías de la NCCN recomiendan la colectomía laparoscópica como una opción ya que los estudios clínicos han demostrado que este método es tan eficaz como un la colectomía abdominal.
Cirugía rectal: existen varios métodos para extirpar o destruir los cánceres del recto. La resección local es una opción para ciertas personas cuyo cáncer rectal se encuentra en la etapa I. Implica el cortar todas las capas del recto para extirpar los cánceres invasivos, así como una parte del tejido rectal normal adyacente. Este procedimiento puede realizarse a través del ano sin necesidad de una incisión abdominal, y el mismo deja el recto intacto. A este procedimiento se le llama “resección transanal”. Puesto que es importante que se extirpe completamente el cáncer, la resección local no es una opción para los pacientes cuyo cáncer no pueda extirparse por completo con este procedimiento. Los médicos consideran el tamaño del cáncer, su localización exacta dentro del recto y hasta dónde se extiende en la circunferencia alrededor del recto, a fin de elegir a los pacientes a quienes se les debe practicar una resección local.
Muchos cánceres rectales en etapa I, y la mayoría de los que están en etapas II y III pueden extirparse mediante una resección anterior baja (LA, por sus siglas en inglés) o una resección abdominoperineal. La resección LA se utiliza contra los cánceres localizados cerca de la parte superior del recto, cerca de su punto de conexión con el colon sigmoide. Después de una resección anterior baja, el colon se conecta con la parte inferior del recto y los desechos se eliminan de la forma usual.
La resección abdominoperineal (AP) se emplea para cánceres localizados en la parte inferior del recto, cerca de su conexión de salida con el ano. También se extirpa el ano ya que el cáncer está cerca de éste. Después de una resección AP, se necesita una colostomía permanente. Algunos pacientes que tienen cáncer rectal en etapa IV deberán hacerse una colostomía de derivación. En esta operación no se extirpa el cáncer rectal que bloquea el flujo de materia fecal, sino que se desvía el bloqueo y se transfiere el flujo de materia fecal hacia una colostomía. A algunos pacientes se les coloca ahora un tubo de metal o plástico (stent) para evitar el bloqueo del colon o el recto si no se puede extirpar el tumor. El procedimiento para calentar el tumor rectal mediante un haz de rayos láser enfocado a través del ano, llamado fotocoagulación, es otra opción para aliviar o prevenir un bloqueo rectal en pacientes con cáncer en etapa IV.
Tratamiento quirúrgico de las metástasis de cáncer colorrectal: para los pacientes cuyo cáncer colorrectal se ha propagado a unas pocas áreas del hígado, pulmones, o a cualquier otra parte del abdomen, la extirpación de estas metástasis puede curar el cáncer en algunos casos. En otros casos, la destrucción de las metástasis sin cirugía, aunque no es curativa, puede ayudar al paciente a vivir más tiempo. Las metástasis en el hígado también pueden destruirse mediante la congelación del tumor (criocirugía) o por calentamiento con microondas (ablación mediante radiofrecuencia). La sonda de congelación o la sonda de microondas se inserta a través de la piel y se guía hasta el tumor mediante las imágenes de una tomografía computarizada o de una ecografía.
Radioterapia
La radiación tiene una función importante en el tratamiento de los cánceres del recto. La radioterapia utiliza rayos X de alta energía o partículas para eliminar las células cancerosas. En el tratamiento de cáncer rectal, la radiotera¬pia por lo general se administra mediante radioterapia externa. La radioterapia externa se hace generalmente con un acelerador lineal, por cinco días a la semana, durante varias semanas. Esto debe planearse, empleando máquinas de rayos X para diagnóstico, tales como un simulador o un escáner de tomografía computarizada. La radiación puede administrarse antes de la cirugía, para reducir el tamaño del tumor y así extirparlo más fácilmente, o para disminuir el riesgo de complicaciones. También, puede emplearse después de la cirugía si existe riesgo de que el cáncer regrese en el área del tumor. La quimioterapia con 5-fluorouracilo (5-FU) se administra como infusión continua por vía intravenosa (a través de una vena) al mismo tiempo que la radiación, para que la radiación sea más eficaz. Los estudios han demostrado que para los casos de cáncer rectal, una combinación de radiación y cirugía disminuye con frecuencia el riesgo de que el cáncer regrese (recurrencia).
Quimioterapia
La quimioterapia se refiere a los medicamentos contra el cáncer que se inyectan en una vena o se administran por la boca. La quimioterapia es un tratamiento sistémico. Estos medicamentos entran al torrente sanguíneo y llegan a todas las partes del organismo, lo que hace a este tratamiento útil contra los cánceres que se han propagado más allá del órgano en el que comenzaron.
El fluorouracilo (5-FU) es el medicamento de quimioterapia que se emplea con mayor frecuencia para tratar el cáncer colorrectal. Generalmente, se administra junto con otros medicamentos, tales como el leucovorín, que aumentan su eficacia. Como se indicó anteriormente, el 5-FU también se puede administrar como infusión continua junto con radioterapia para aumentar la eficacia de la radiación.
Anteriormente, el 5-FU por lo general se administraba lentamente a través de una vena en una infusión que duraba aproximadamente 5 minutos. Si se aplicaban estas inyecciones durante 5 días, lo que era un tratamiento típico, no se administraba quimioterapia adicional durante unas 3 semanas, mientras el paciente se recuperaba de los efectos secundarios del medicamento. Algunos médicos emplean un programa de una inyección semanal. Este ciclo se repetía de 6 a 8 meses.
Recientemente, se ha descubierto que otra manera de administrar estos medicamentos puede ser más útil. Con este tratamiento, llamado el régimen de Gramont, el 5-FU se administra continuamente por dos días y así como por inyección rápida cada día. El leucovorín se administra diariamente por dos horas. El régimen de Gramont se administra una semana sí y otra no.
En algunos casos, se administra 5-FU como infusión continua en una vena, particularmente junto con la radioterapia. El paciente usa una pequeña bomba de infusión, operada con baterías, que continuamente libera 5-FU en una línea intravenosa. Para los pacientes que tienen cáncer del colon o recto propagado hasta el hígado, se puede administrar el 5-FU u otro medicamento relacionado, la floxuridina (FUDR), directamente en la arteria que suministra sangre al hígado. Este método de tratamiento de metástasis hepática se conoce como infusión por arteria hepática.
El medicamento irinotecán es otro medicamento de quimioterapia que se usa con 5-FU. Este tratamiento se llama FOLFIRI, y el mismo agrega irinotecán al régimen de Gramont 5-FU/ leucovorín. En algunos estudios recientes se ha demostrado que la combinación de 5-FU, irinotecán y leucovorín pudiese producir efectos secundarios excesivos. Si se utiliza esta combinación de medicamentos, las dosis iniciales pueden ser reducidas y su médico le supervisará cuidadosamente para ajustar las dosis de ser necesario. Si ocurren efectos secundarios excesivos, se pueden ajustar las dosis.
El oxaliplatin es otro medicamento que es eficaz cuando se combina con 5-FU y leucovorín, y puede usarse en vez del irinotecán. Al igual que el irinotecán, a menudo se usa con el régimen de Gramont 5-FU/leucovorín. A este tratamiento se le llama FOLFOX.
El capecitabina, un medicamento de quimioterapia que se administra por la boca, se convierte en 5-FU una vez dentro del cuerpo en camino al tumor. Este medicamento puede ser usado en vez del 5-FU intravenoso y actúa como si el 5-FU se hubiese administrado continuamente.
Inmunoterapia
Las inmunoterapias usan sustancias naturales producidas por el sistema inmunológico. Estas sustancias pueden destruir las células cancerosas, reducir el crecimiento de éstas, o activar el sistema inmunológico del paciente para que combata el cáncer con más eficacia.
El sistema inmunológico produce anticuerpos para ayudar a combatir infecciones. En un laboratorio, se pueden producir anticuerpos similares, llamados anticuerpos monoclonales. En vez de atacar los gérmenes como usualmente lo hacen los anticuerpos, algunos anticuerpos monoclonales pueden ser diseñados para atacar las células cancerosas. La Administración de Drogas y Medicamentos (FDA) de los Estados Unidos ha aprobado dos nuevos anticuerpos monoclonales para atacar las células del cáncer del colon.
El primer agente nuevo, el bevacizumab, funciona al prevenir el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos que suplen a las células tumorales de sangre, oxígeno y otros nutrientes que necesitan para crecer. El bevacizumab se usa con quimioterapia como tratamiento de primera línea para los pacientes con cáncer del colon o del recto avanzado o metastásico.
El segundo agente nuevo, el cetuximab, funciona al fijarse en un lugar especial de la superficie de la célula, lo que detiene el crecimiento y promueve la muerte de la célula. El cetuximab se usa solo o en combinación con un agente de quimioterapia como tratamiento de segunda línea para los pacientes con cáncer del colon o del recto avanzado o metastásico, cuya enfermedad ya no responde al agente de quimioterapia, irinotecán, o para pacientes que no pueden tomar irinotecán.
Tratamiento adyuvante y tratamiento neoadyuvante
os términos tratamiento adyuvante y tratamiento neoadyuvante se refieren a la radioterapia y/o a la quimioterapia administradas antes (neoadyuvante) o después (adyuvante) de la cirugía. El tratamiento adyuvante se administra después de la cirugía cuando hay probabilidades de que un pequeño número de células cancerosas se hayan propagado a áreas distantes. El tratamiento neoadyuvante se administra antes de la cirugía en caso de tumores rectales grandes, particularmente si parece que el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos.
Tratamiento adyuvante: después de la cirugía, el tejido extirpado se examina al microscopio para determinar la etapa del cáncer (hasta dónde se ha propagado). Si el cáncer es de gran tamaño o se ha propagado a los ganglios linfáticos, y aunque no parezca que haya quedado cáncer, los médicos creen que es posible que algunas células cancerosas esparcidas pudieran haber quedado en el cuerpo del paciente. En este caso, se puede administrar tratamiento adicional en forma de quimioterapia o radioterapia.
Tratamiento neoadyuvante: si el tumor parece grande o se ha propagado a los ganglios linfáticos, se puede recomendar radioterapia con quimioterapia antes de la cirugía. El propósito del tratamiento neoadyuvante es reducir el tamaño de los tumores para que puedan ser extirpados completamente mediante cirugía y prevenir que el cáncer recurra en la pelvis.
Consulta con un enterostomista: las guías de la NCCN recomiendan que las personas que tienen cáncer rectal sean referidas, como parte de su evaluación inicial, a un enterostomista (un profesional de cuidados de la salud, con frecuencia una enfermera, preparado para ayudar a las personas con colostomías). El enterostomista puede eliminar las dudas relacionadas con la forma en que la colostomía podría afectar la vida diaria del paciente. Una colostomía es un orificio hecho en el abdomen a través del cual se abre una sección del colon para eliminar los desechos del cuerpo. Se une con adhesivos una bolsa a la piel para recolectar los desechos. Hablar de estos asuntos poco después de que se haya recibido un diagnóstico puede ayudar a los pacientes a tomar decisiones basadas en la información acerca de las opciones de tratamiento, de las cuales algunas pueden involucrar una colostomía.
También se recomienda que las pocas personas con cáncer del colon que requieren una colostomía provisional o permanente consulten a un enterostomista. Si el tratamiento quirúrgico de un paciente requiere una colostomía, el enterostomista le suministrará información y adiestramiento para el cuidado de la colostomía. La Sociedad Americana del Cáncer y muchos centros de cáncer pueden referir pacientes con colostomías a grupos de apoyo y a otros programas que proveen información adicional y apoyo.
Tratamiento del dolor y de otros síntomas
La mayor parte de este documento trata sobre las formas de extirpar o destruir las células cancerosas colorrectales, o de disminuir su crecimiento. Pero, es importante comprender que una meta importante es mantener la calidad de vida que usted siempre ha disfrutado. No dude en discutir con su equipo de especialistas en cáncer sus síntomas o cualquier otro asunto que le preocupe. Existen formas eficaces y seguras de tratar el dolor, así como la mayoría de los otros síntomas de cáncer colorrectal, y también la mayoría de los efectos secundarios producidos por los tratamientos contra el cáncer colorrectal. (Remítase a la publicación de la Sociedad Americana del Cáncer y la NCCN titulada ACS/NCCN Cancer Pain Treatment Guidelines for Patients.)
Tratamientos alternativos o complementarios
Si usted está considerando utilizar algún tratemiento alternativo o complementario, lo mejor es tratar el asunto abiertamente con su equipo de especialistas en cáncer y solicitar información a la Sociedad Americana del Cáncer o al Instituto Nacional del Cáncer ( National Cancer Institute ). Cualquier tratamiento que no ha sido investigado en estudios clínicos y cuya seguridad y eficacia no haya sido probada pudiera interferir con los tratamientos médicos convencionales o pueden producir efectos secundarios graves.
Para mas información en estas guías de tratamiento, o en cancér en general, llame al NCCN al 1-888-909-NCCN o a la Asociación Americana de Cáncer al 1-800-ACS-2345. O usted puede visitar estas organizaciones en el internet: www.cancer.org (ACS) y www.nccn.org (NCCN).
©2005, de la National Comprehensive Cancer Network (NCCN) y la Sociedad Americana del Cáncer (American Cancer Society). Derechos reservados. La información aquí contenida no puede reimprimirse en ninguna forma para propósitos comerciales sin el permiso expreso, por escrito, de la NCCN y la Sociedad Americana del Cáncer. El lector está autorizado a hacer copias de cada página para uso personal, pero no con fines comerciales.
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