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Índice:

 

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Linfoblástico

Células B - SIDA

 

 

   
 

Detección temprana del linfoma no Hodgkin

American Cancer Society

En estos momentos, no existen pruebas especiales para detectar linfoma no Hodgkin en sus etapas tempranas. La mejor estrategia para el diagnóstico temprano es la atención pronta de los signos y síntomas de esta enfermedad.

Signos y síntomas

El linfoma no Hodgkin puede causar muchos signos y síntomas diferentes, dependiendo del área afectada del cuerpo.

El linfoma no Hodgkin puede ocasionar que los ganglios linfáticos se puedan ver o sentir (palpar) fácilmente cerca de la superficie del cuerpo (como los ganglios linfáticos a los lados del cuello, en las áreas de la ingle o de las axilas, y arriba de la clavícula. Estos ganglios agrandados generalmente son notados por el paciente, un familiar o un profesional médico.

Cuando se involucra tejido linfoide del abdomen, el abdomen se puede hinchar. Esto se puede deber a grandes acumulaciones de fluido o a un tumor. Cuando un linfoma causa hinchazón del tejido linfoide cercano a los intestinos, es posible que se bloquee el paso de las heces a través del área comprimida. La presión o el bloqueo también puede causar molestias o dolores abdominales.

Cuando el linfoma se inicia en el timo o en los ganglios linfáticos del tórax, la irritación o la compresión en la tráquea cercana puede causar tos o dificultad para respirar. La vena cava superior (VCS) es la vena larga que lleva la sangre desde la cabeza y los brazos al corazón. Pasa cerca del timo y de los ganglios linfáticos que se encuentran en el interior del tórax. El crecimiento de un linfoma puede comprimir esta vena. Esto causa la hinchazón de la cabeza y los brazos, afección que se conoce como síndrome de la vena cava superior y que puede amenazar la vida. Los pacientes con síndrome de la vena cava superior deben recibir tratamiento tan pronto como sea posible.

Los linfomas del estómago frecuentemente causan dolor de estómago, náuseas y disminución del apetito. Los linfomas primarios del
sistema nervioso central causan dolores de cabeza, dificultad para pensar y mover las partes del cuerpo, cambios de personalidad y, algunas veces, ataques epilépticos.

Además de los síntomas y signos causados por los efectos locales del crecimiento del cáncer, el linfoma no Hodgkin puede producir síntomas generalizados, como pérdida de peso inexplicable, fiebre, sudación profusa (suficiente para mojar la ropa) particularmente en la noche, o comezón grave. Los médicos algunas veces se refieren a estos efectos generalizados como síntomas B. La presencia de síntomas B se asocia con una expectativa no favorable.

El diagnóstico de linfoma puede demorarse o ser difícil debido a que el agrandamiento de los ganglios linfáticos es más comúnmente causado por infecciones que por el linfoma no Hodgkin. Los médicos con frecuencia esperan para ver si los ganglios hinchados cambian de tamaño con o sin tratamiento antibiótico. Si el ganglio continúa creciendo, se debe extirpar ya sea una pequeña porción del mismo o, más comúnmente todo el ganglio, para examinarlo bajo el microscopio (biopsia) y mediante otras pruebas de laboratorio. Si el ganglio está rígido o es grande, o si su ubicación u otros síntomas sugieren enfáticamente la presencia de un linfoma, es posible que se necesite inmediatamente una biopsia.

 

Evaluación del linfoma no Hodgkin (diagnóstico y evaluación)

Antecedentes médicos y examen físico

El primer paso es que su médico tome sus antecedentes médicos, lo que incluye preguntas sobre los síntomas y los factores de riesgo. El médico realizará un examen físico minucioso, revisando especialmente los ganglios linfáticos, las áreas de las glándulas adenoides y de las amígdalas, el bazo y otros órganos internos. El médico también le preguntará sobre pérdida de peso, fiebre y sudación nocturna, y le hará otras preguntas sobre su salud.

Si los signos o síntomas sugieren que usted pudiese tener linfoma no Hodgkin, se le harán más exámenes y pruebas para asegurarse de la presencia de la enfermedad, y si se confirma su presencia, para determinar el tipo exacto de linfoma no Hodgkin.

Biopsias

Una biopsia es la única manera de diagnosticar un linfoma no Hodgkin. Existen varios procedimientos para las biopsias, y la decisión del médico se basa en la situación personal de cada paciente.

Biopsia por escisión o incisión: Un cirujano hace un corte a través de la piel para extirpar todo el ganglio (biopsia por escisión) o una porción pequeña de un tumor grande (biopsia por incisión o biopsia con aguja hueca). Si el ganglio se encuentra cerca de la superficie de la piel, ésta es una operación sencilla que se puede hacer con anestesia local (medicina para adormecer el área). Pero si el ganglio se encuentra en el interior del tórax o del abdomen, se usa anestesia general (se hace dormir al paciente). Este método siempre proporciona suficiente tejido para diagnosticar el tipo exacto de linfoma no Hodgkin; es el método preferido si se puede realizar sin causar muchas molestias al paciente.

Aspiración y biopsia de la médula ósea: En la aspiración de la médula ósea, se usa una aguja y una jeringa para extraer pequeñas cantidades de médula ósea. Para una biopsia de médula ósea, se usa una aguja más grande para extraer una muestra cilíndrica de médula ósea, de aproximadamente 1/16 de pulgada de ancho por una pulgada de largo. Generalmente ambas muestras se toman de la médula ósea en la parte posterior de la cadera. Estas pruebas se pueden usar para el diagnóstico inicial y para ver qué tanto se ha diseminado el cáncer (determinación de la etapa).

Punción lumbar: En algunas circunstancias cuando se sospecha que el sistema nervioso central está involucrado, se introduce una aguja delgada en la cavidad espinal en la parte baja de la espalda (debajo del nivel de la médula espinal) para extraer algo de fluido cerebroespinal, que se examina para determinar la presencia de células de linfoma. Esta prueba con frecuencia se llama “punción raquídea”.

Pruebas de laboratorio

Todas las muestras de biopsia se examinan bajo un microscopio por un médico que tiene capacitación especial para reconocer las células de las enfermedades del tejido linfoideo y de la sangre. El médico, un patólogo, observa el tamaño y la forma de las células y la manera en que éstas están dispuestas en el ganglio linfático. Los patólogos que se especializan en el diagnóstico de linfomas frecuentemente pueden decir qué clase de linfoma tiene el paciente. Además de la patología, es necesario realizar pruebas de laboratorio tales como inmunohistoquímica y citometría de flujo para diagnosticar con precisión el tipo de linfoma no Hodgkin.

Inmunohistoquímica: En esta prueba, parte de la muestra de la biopsia se trata con anticuerpos de laboratorio especiales. Las células se tratan para que ciertos tipos de ellas cambien de color. El cambio de color se puede observar debajo de un microscopio. Esta prueba puede ser útil para diferenciar varios tipos de linfoma no Hodgkin entre sí y diferenciarlos de otras enfermedades.

Citometría de flujo: Las células que se examinan con esta prueba se tratan con anticuerpos de laboratorio especiales y se pasan por un haz de rayos láser. Cada anticuerpo se adhiere sólo a las células que tienen cierto tipo de moléculas en su superficie. Si las células contienen esas moléculas, los rayos láser causarán que emitan luz de diferente color, que se mide y analiza exactamente mediante computadora. Esta prueba puede ayudar a determinar si la hinchazón del ganglio linfático se debe a un
linfoma no Hodgkin, a algún otro tipo de cáncer o a una enfermedad no cancerosa. Se ha vuelto una prueba muy útil para ayudar a los médicos a determinar el tipo exacto de linfoma no Hodgkin, para que así puedan seleccionar el tratamiento correcto.

Citogenética: En esta técnica se usa un microscopio para examinar las células y ver si parte de un cromosoma está anormalmente adherido a una parte de un cromosoma diferente (translocación), como sucede en ciertos tipos de linfoma. Cada célula humana normal contiene 46 cromosomas (moléculas gigantes de ADN que controlan el crecimiento y el metabolismo de las células). Además de las translocaciones, algunas células de linfomas pueden tener demasiados cromosomas.

Estudios moleculares genéticos: Las pruebas del ADN de las células del linfoma también pueden detectar translocaciones que no son visibles bajo un microscopio en las pruebas citogenéticas. Y las pruebas de ADN también pueden detectar algunas translocaciones que involucran partes de cromosomas que son demasiado pequeñas para poderse observar bajo un microscopio. En el futuro, conforme aprendamos más sobre los linfomas, ésta se puede convertir en la prueba más útil para determinar el tipo de linfoma presente.

Estudios por imágenes

Los estudios por imágenes se usan para detectar tumores en el interior del cuerpo. Estas pruebas son una parte importante de la clasificación de etapas.

Endoscopia: Este procedimiento usa un tubo iluminado muy flexible que tiene una cámara de vídeo en uno de sus extremos. La cámara está conectada a un televisor, permitiendo al médico ver claramente cualquier masa en el recubrimiento de los órganos digestivos. Si se observan anormalidades, se pueden extraer pequeñas porciones del tejido a través del endoscopio (biopsia). El tejido se puede examinar bajo el microscopio para determinar si hay cáncer presente y qué tipo de cáncer es. Para una endoscopia superior, el tubo se pasa a través de la boca a fin de ver el esófago, estómago y la primera parte del intestino delgado.

Rayos X torácicos: Se toma una radiografía con rayos X para ver los ganglios linfáticos agrandados en el interior del tórax. También se puede detectar si hay fluido y algún ganglio en los pulmones.

Ultrasonido: El ultrasonido utiliza ondas sonoras y su eco para producir una imagen de los órganos o masas internas. Un pequeño instrumento similar a un micrófono pequeño y llamado transductor emite ondas sonoras. Estas ondas sonoras de alta frecuencia son transmitidas hacia el área del cuerpo bajo estudio, y se recibe su eco. El transductor recoge el eco de las ondas sonoras y una computadora convierte este eco en una imagen que aparece en la pantalla de la computadora. En esta prueba no se utiliza radiación, por lo cual se usa con frecuencia para ver fetos en desarrollo. Cuando se somete a un examen de ultrasonido, simplemente se acuesta sobre una mesa y un técnico mueve el transductor sobre la parte de su cuerpo que se está examinando. Generalmente primero se lubrica la piel con aceite. Algunas veces el ultrasonido se puede usar para detectar masas en el abdomen.

Tomografía computarizada (TC): La tomografía computarizada es un procedimiento de rayos X que produce imágenes transversales detalladas del cuerpo. En lugar de tomar una sola imagen como lo hacen los rayos X convencionales, un explorador de tomografía computarizada toma muchas imágenes mientras gira alrededor del cuerpo. Luego una computadora combina estas imágenes y forma la imagen de una sección del cuerpo. La máquina tomará múltiples imágenes del área del cuerpo que se está estudiando. Una tomografía computarizada es útil para ver linfomas en el abdomen, pelvis, tórax, cabeza y cuello. Frecuentemente después de que se toma el primer conjunto de imágenes, se recibe una inyección intravenosa de un “colorante” o agente de radiocontraste, que ayuda a delinear mejor las estructuras del cuerpo. Enseguida se toma un segundo conjunto de imágenes.

En una clase especial de tomografía computarizada, la tomografía computarizada espiral, se utiliza un explorador rápido que reduce el movimiento de los órganos del paciente cuando respira y puede proporcionar mayores detalles.

Las exploraciones por TC también se pueden usar para guiar con precisión una aguja de biopsia hacia un ganglio linfático agrandado. Para este procedimiento, llamado biopsia con aguja guiada por TC, el paciente permanece en la mesa de exploración de TC mientras un radiólogo hace avanzar una aguja de biopsia hacia la masa. Las TC se repiten hasta que los médicos tienen la certeza de que la aguja se encuentra en el interior de la masa. Se extrae una muestra de biopsia con una aguja delgada (un pequeño fragmento de tejido) o una muestra de biopsia con aguja hueca (un cilindro de tejido de aproximadamente media pulgada de largo y menos de 1 ¼ 8 de pulgada de diámetro), y se examina bajo un microscopio.

Imágenes de resonancia magnética (Magnetic resonance imaging, MRI): Los exámenes de MRI utilizan ondas de radio e imanes muy potentes en lugar de rayos X. La energía de las ondas de radio es absorbida, y luego es liberada, en un patrón formado por el tipo de tejido y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón de las ondas de radio que liberan los tejidos, y lo convierte en una imagen detallada de las partes del cuerpo. Se puede inyectar un material de contraste al igual que en los exámenes de TC, pero se usa con menos frecuencia. Los exámenes de MRI son útiles para examinar el cerebro y la médula espinal.

Tomografía mediante la emisión de positrones (TEP): La tomografía mediante la emisión de positrones utiliza glucosa (una forma de azúcar) que contiene un átomo radioactivo. La radioactividad se detecta mediante una cámara especial. Las células cancerosas absorben grandes cantidades de azúcar radioactivo debido a su alta tasa metabólica. La TEP se usa para detectar linfomas en todo el cuerpo. Un examen de TEP puede ser más útil que varias radiografías diferentes ya que explora todo el cuerpo. También puede indicar si un ganglio linfático agrandado contiene un linfoma o es no canceroso (benigno). La TEP también se usa después del tratamiento para ayudar a decidir si un ganglio linfático agrandado aún contiene un linfoma o es meramente tejido de cicatrización. Aunque esta prueba es relativamente nueva, su uso se está extendiendo para examinar a las personas con linfoma.

Gammagrama con galio: El radiólogo inyecta galio radioactivo en una vena. El galio es atraído hacia las áreas del cuerpo en las que hay linfomas. Una cámara especial puede detectar la radioactividad, mostrando la localización del galio radioactivo. Estas pruebas pueden detectar tumores que pueden ser linfomas no Hodgkin en los huesos y en otros órganos. El gammagrama con galio no detectará la mayoría de los linfomas de crecimiento lento, pero reconocerá los linfomas agresivos.

Gammagrafía ósea: Para las gammagrafías óseas se utiliza una sustancia radioactiva diferente. Después de que se inyecta, esta sustancia viaja hacia las áreas del hueso afectadas. Un linfoma en el hueso frecuentemente le causa daños, y la gammagrafía ósea detectará tales daños. Pero una gammagrafía ósea también detectará problemas no cancerosos, tales como artritis y fracturas. Generalmente no se usa en las fases iniciales de la determinación de las etapas de los linfomas no Hodgkin.

 

  FACTORES DE RIESGO PARA EL
LINFOMA NO HODGKIN
ETAPAS DE LINFOMA NO HODGKIN  

 

Para mas información en estas guías de tratamiento, o en cancér en general, llame al NCCN al 1-888-909-NCCN o a la Asociación Americana de Cáncer al 1-800-ACS-2345. O usted puede visitar estas organizaciones en el internet: www.cancer.org (ACS) y www.nccn.org (NCCN).

 

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