Tipos de tratamiento del linfoma no Hodgkin |
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En años recientes se ha logrado mucho progreso en el tratamiento de linfoma no Hodgkin. Las opciones de tratamiento dependen del tipo de linfoma y de su etapa, así como del índice de pronóstico. Por supuesto, no hay dos pacientes que sean exactamente iguales, y las opciones de tratamiento estándar frecuentemente se adaptan a la situación personal de cada paciente.
Es importante saber y entender todas las opciones de tratamiento. Con frecuencia es buena idea buscar una segunda opinión. Esto puede proporcionarle más información y ayudarle a que se sienta más confiado con el plan de tratamiento que se seleccione. Cirugía Frecuentemente se recurre a la cirugía para obtener una muestra de tejido con el fin de diagnosticar y clasificar un linfoma, pero muy raramente se usa como opción de tratamiento ya que el linfoma, siendo un cáncer del sistema linfático que circula líquido linfático por todo el cuerpo, es una enfermedad sistémica. Sin embargo, algunas veces se usa la cirugía para tratar linfomas que comienzan en ciertos órganos fuera de los ganglios linfáticos, como en la glándula tiroides o en el estómago, y que aún no se propagan más allá de estos órganos. Radioterapia La radioterapia utiliza rayos de alta energía para destruir las células cancerosas. La radiación que se concentra en un cáncer y que proviene de una fuente externa al cuerpo se llama radiación con haces externos. Éste es el tipo de radioterapia que se usa con más frecuencia para tratar linfomas no Hodgkin. La radiación se puede usar como el principal tratamiento (primario) de los linfomas no Hodgkin en etapas tempranas (etapa I o II). Con más frecuencia se usa junto con quimioterapia. La radioterapia también se puede usar para aliviar (paliar) los síntomas causados por el linfoma cuando éste afecta órganos internos tales como el cerebro o la médula espinal, o cuando causa dolor al presionar los nervios. Los efectos secundarios de la radiación pueden incluir problemas leves en la piel o
cansancio. La radiación en el abdomen puede causar molestias estomacales y diarrea. Frecuentemente estos síntomas desaparecen cuando se suspende la radiación. La radioterapia torácica puede dañar los pulmones y ocasionar problemas para respirar. Los efectos secundarios de la radioterapia en el cerebro generalmente se vuelven más graves de 1 a 2 años después del tratamiento, y pueden incluir dolores de cabeza y dificultad para pensar. La radiación también puede empeorar los efectos de la quimioterapia. Quimioterapia En la quimioterapia se utilizan medicamentos contra el cáncer que se inyectan en una vena o en un músculo, o que se toman por vía oral. Estos medicamentos entran al torrente sanguíneo y llegan a todas las áreas del cuerpo, lo que hace que este tratamiento sea muy útil para el linfoma. Dependiendo del tipo y de la etapa del linfoma, la quimioterapia se puede usar sola o en combinación con radioterapia. En algunos casos la quimioterapia se administra por inyección en el líquido espinal (inyección intratecal) para tratar las células del linfoma en la superficie del cerebro y la médula espinal. Muchos medicamentos son útiles en el tratamiento de pacientes con linfoma. Generalmente se combinan muchos medicamentos (en la Tabla 2 se observan algunos ejemplos de combinaciones de tratamientos de quimioterapia para el linfoma). Todos los tratamientos tienen diferentes planes, pero generalmente se repiten varias veces en ciclos administrados de 3 a 4 semanas entre sí. Algunas veces un paciente puede tomar una combinación de quimioterapia durante varios ciclos y después cambiar a una combinación diferente si la primera parece no dar resultado. Esto generalmente se determina después de volver a realizar pruebas o por exámenes físicos (por ejemplo, si un ganglio linfático no se ha reducido). Tabla 2. Combinación de tratamientos de quimioterapia
CHOP |
ciclofosfamida, doxorrubicina, vincristina, prednisona
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ICE |
ifosfamida, carboplatino, etopósido
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DHAP |
dexametasona, cisplatino, citarabina |
MIME |
“mitoguazone”, ifosfamida, metotrexate, etopósido |
Los medicamentos de la quimioterapia destruyen las células del linfoma, pero también pueden dañar células normales. Por esta razón, es posible que se presenten efectos secundarios. Estos efectos dependen del tipo de medicamentos que se usen, la cantidad que se administre y la duración del tratamiento. Los efectos secundarios temporales pueden incluir náuseas y vómito, pérdida del apetito, pérdida del pelo y aparición de llagas en la boca. Debido a que la quimioterapia puede dañar las células hematopoyéticas de la médula ósea, es posible que las pacientes presenten recuentos bajos de células sanguíneas. Esto puede dar como resultado una mayor probabilidad de sufrir infecciones (debido a una escasez de glóbulos blancos), sangrado o aparición de hematomas después de cortaduras o lesiones leves (debido a una escasez de plaquetas en la sangre), y cansancio (debido a un recuento bajo de glóbulos rojos).
Frecuentemente existen maneras de reducir estos efectos secundarios. Por ejemplo, se pueden administrar medicamentos antieméticos para prevenir o reducir las náuseas y el vómito. Algunas veces se administran medicamentos conocidos como factores de crecimiento (por ejemplo, G-CSF o GM-CSF), a fin de mantener altos los recuentos de glóbulos blancos y así reducir las probabilidades de infección. Otro tipo de factor de crecimiento, la eritropoyetina, ayuda a prevenir la anemia (demasiado pocos glóbulos rojos). Si los recuentos de glóbulos blancos de un paciente son muy bajos, se puede reducir el riesgo de infecciones al:
- Evitar la exposición a personas que tienen infecciones conocidas o sospechadas causadas por bacterias, hongos o virus.
- Prestar atención especial a lavarse las manos
- Usar una mascarilla quirúrgica o hacer que los visitantes usen mascarilla, bata y guantes quirúrgicos
- No comer fruta fresca sin cocinar ni otros alimentos que puedan tener gérmenes
- Evitar el contacto con los niños ya que estos tienen más probabilidades que los adultos de portar infecciones.
Otra manera de proteger contra infecciones a los pacientes con bajos recuentos de glóbulos blancos es el tratamiento con antibióticos potentes. Estos se pueden administrar antes de que aparezcan los síntomas de infección, pero con más frecuencia se administran al primer síntoma de infección, por ejemplo fiebre. Si el recuento de plaquetas es muy bajo, el paciente puede recibir transfusiones de plaquetas para protegerse contra el sangrado. De la misma manera, el cansancio causado por recuentos muy bajos de glóbulos rojos se trata con transfusiones de glóbulos rojos. Las transfusiones de glóbulos blancos no son útiles debido a que estas células existen en números muy bajos en la sangre de los donantes. El síndrome de lisis tumoral es un efecto secundario de la destrucción rápida de las células durante la quimioterapia muy eficaz de algunos linfomas voluminosos (grandes). Cuando las células del linfoma son destruidas, liberan en el torrente sanguíneo grandes cantidades de componentes normales de las células, lo cual puede dañar en particular los riñones y el corazón. Esta afección se puede evitar administrando líquidos adicionales y ciertos medicamentos, tales como bicarbonato de sodio y alopurinol, que ayudan al cuerpo a eliminar estas sustancias. Los órganos que pueden sufrir daños directos debido a los medicamentos de la quimioterapia incluyen los riñones, el hígado, los testículos, los ovarios, el cerebro, el corazón y los pulmones. Algunos efectos ocurren durante y después del tratamiento, mientras que otros pueden no ocurrir sino hasta mucho después. Durante el tratamiento, los pacientes se observan muy de cerca para evitar efectos secundarios graves. Si ocurren efectos secundarios graves, es posible que sea necesario reducir o suspender la quimioterapia, al menos durante un periodo breve. La supervisión minuciosa y el ajuste de las dosis de los medicamentos son importantes para evitar efectos secundarios a largo plazo en los órganos. Una de las complicaciones posteriores más graves de una quimioterapia exitosa es la posibilidad de contraer leucemia. Esto afecta a un pequeño porcentaje de personas con linfoma. Es posible que a los pacientes que van a recibir quimioterapia les preocupen los efectos del tratamiento en su capacidad de tener hijos. El médico y el paciente deben discutir la fertilidad antes de que comience el tratamiento. Las preguntas pueden incluir:
- ¿Tendrá este tratamiento algún efecto a largo o a corto plazo en mi sistema reproductor? Si es así, ¿cuál será el impacto y cuánto durará?
- ¿Es la infertilidad un posible efecto secundario del tratamiento (incluyendo la falla ovárica)?
- ¿Hay algo que se pueda hacer antes del tratamiento para prevenir la infertilidad?
- ¿Interfieren con el tratamiento de mi cáncer algunas de las opciones de preservación de la fertilidad?
- Si me vuelvo infértil, ¿cuáles son mis opciones para tener una familia?
- ¿Me puede referir a un especialista en fertilidad?
- Una vez que termine el tratamiento, ¿cómo sé si soy infértil?
- ¿Cuánto tiempo es seguro esperar para buscar opciones de fertilidad antes de comenzar el tratamiento de mi cáncer?
- ¿Es mi infertilidad a corto plazo o
permanente?
Inmunoterapia La inmunoterapia usa sustancias naturales producidas por el sistema inmunitario. Estas sustancias pueden destruir células del linfoma, reducir su crecimiento, o activar el sistema inmunitario del paciente para combatir más eficazmente el linfoma. Interferón: El interferón es una proteína similar a una hormona que los glóbulos blancos producen naturalmente para ayudar al sistema inmunitario a combatir las infecciones. Algunos estudios han sugerido que el interferón puede causar que algunos tipos de linfomas no Hodgkin se reduzcan o retardar la progresión de la enfermedad. Los efectos secundarios de este tratamiento incluyen cansancio de moderado a grave, fiebre, escalofríos, dolores de cabeza, dolores musculares o de las articulaciones y cambios en el estado de ánimo. Anticuerpos monoclonales: El sistema inmunitario produce normalmente anticuerpos para ayudar a combatir las infecciones. En el laboratorio se pueden sintetizar anticuerpos similares llamados anticuerpos monoclonales. En lugar de atacar a los gérmenes como lo hacen los anticuerpos regulares, algunos anticuerpos monoclonales se pueden diseñar para atacar las células de los linfomas. Uno de estos productos se llama rituximab. El rituximab reconoce y se une a una sustancia llamada CD20 que se encuentra en la superficie de algunos tipos de células del linfoma. Esta unión destruye las células del linfoma. Los pacientes reciben 4 infusiones intravenosas en un periodo de aproximadamente 3 semanas. Los efectos secundarios comunes generalmente son mínimos, pero incluyen escalofríos, fiebre, náuseas, erupciones cutáneas, cansancio y dolores de cabeza. En estudios clínicos se están desarrollando nuevos anticuerpos monoclonales. Radioinmunoterapia: Un nuevo anticuerpo monoclonal llamado ibritumoab tiuxetan (Zevalin) es similar al rituximab, pero tiene unido el isótopo radioactivo itrio 90. Su uso ha sido aprobado para pacientes con linfoma folicular recidivante (un retorno de los signos y síntomas de cáncer) y se está probando en otros tipos de linfoma. Trasplante de células madre Las células madre son la forma más incipiente de las células de la médula ósea. Se pueden desarrollar para convertirse en células sanguíneas normales tales como glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Se administran a los pacientes después de que han recibido altas dosis de quimioterapia para reabastecer a la médula ósea. El trasplante de células madre se usa en pacientes con algunos tipos de linfoma. Generalmente se usa en aquellos que sufrieron una recidiva después del tratamiento y que respondieron a un nuevo tratamiento. Sólo aproximadamente de 5 a 10% de los pacientes con linfoma no Hodgkin reciben tratamiento con trasplantes de células madre.
Las células madre se pueden obtener de varias aspiraciones de médula ósea, o se pueden separar de la sangre circulante (periférica) por un método conocido como aféresis. Estudios recientes han mostrado que pueden ser más beneficiosas las células madre obtenidas por aféresis que las obtenidas por aspiración de la médula ósea. Éste se ha convertido en el método usual mediante el cual los médicos obtienen células madre. Las dos clases principales de trasplantes de células madre son los trasplantes alogenéicos y los autólogos. En un trasplante alogenéico de células madre, las células madre provienen de un donante cuyas células son casi idénticas a las del paciente. Frecuentemente el donante es un hermano o hermana, o puede ser un donante no relacionado con células compatibles. Sin embargo, los trasplantes alogenéicos son limitados debido a la necesidad de un donante compatible. Además, los efectos secundarios de este tratamiento son demasiado graves para la mayoría de las personas de más de 55 a 60 años de edad. En un trasplante autólogo de células madre, las propias células madre del paciente se extraen de su médula ósea o torrente sanguíneo. En el caso de algunos tipos de linfoma que tienden a diseminarse a la médula ósea o a la sangre, puede ser difícil recolectar células madre que no estén mezcladas con células del linfoma. Aún después de tratar las células madre en el laboratorio para destruir o eliminar las células del linfoma (purga), es posible volver a administrar algunas células remanentes del linfoma durante el trasplante de las células madre. Las células madre recolectadas de un donante o del paciente se congelan y almacenan. Luego el paciente recibe una dosis alta de quimioterapia, y algunas veces también un tratamiento de radiación en todo el cuerpo. Esto destruye las células cancerosas remanentes, pero también destruye todas o la mayoría de las células normales de la médula ósea. Después de la terapia, las células madre congeladas se descongelan y se regresan al cuerpo. Ahí pueden dirigirse (migrar) a la médula ósea a través del sistema sanguíneo, en donde crecen y se dividen para convertirse en una nueva parte del sistema inmunitario del paciente. El trasplante de células madre de la sangre periférica o de la médula ósea es un tratamiento complejo. Si el médico considera que el paciente se puede beneficiar con un trasplante, el mejor lugar en el que se puede realizar es un centro de cáncer con prestigio nacional, en donde el personal tenga experiencia con el procedimiento y con la administración del periodo de recuperación. Los pacientes no deben dudar en preguntar al médico sobre el número de veces que él o ella ha realizado este procedimiento y los resultados en casos similares al suyo. La experiencia y el conocimiento son factores claves para proporcionar la mejor atención. Un trasplante de médula ósea es muy caro, y puede requerir una estadía prolongada en el hospital. Los efectos secundarios de un trasplante de células madre generalmente se dividen en efectos tempranos y efectos a largo plazo. Las complicaciones tempranas y los efectos secundarios básicamente son los mismos que aquellos causados por cualquier otro tipo de quimioterapia en altas dosis. Son causados por daño a la médula ósea y a otros tejidos corporales de crecimiento rápido. Las complicaciones y los efectos secundarios que pueden durar mucho tiempo o que no ocurren sino hasta años después del trasplante incluyen:
- Daños provocados por la radiación a los pulmones, que ocasionan una respiración entrecortada.
- Enfermedad injerto contra huésped, que ocurre sólo en los trasplantes alogenéicos (con un donante)
- Daño a los ovarios que puede causar infertilidad y pérdida de los periodos menstruales
- El daño a la glándula tiroides puede causar problemas en el metabolismo
- Cataratas (daño al cristalino del ojo que puede afectar la vista)
- Daño óseo llamado necrosis aséptica. Si el daño es grave, el paciente necesitará que se le reemplace parte del hueso y la articulación afectados.
- Aparición de otros cánceres.
- Infertilidad en los hombres y menopausia temprana en las mujeres.
Trasplantes no mieloablativos: Éste es un tipo especial de trasplante que aprovecha la respuesta inmunitaria de las células del donante para destruir el linfoma. Sólo se administran dosis bajas de quimioterapia. Luego se administran células madre de un donante compatible. Con el tiempo, las células del donante dominan la médula ósea y desarrollan una respuesta inmunitaria ante las células del linfoma destruyéndolas. El problema con este procedimiento es la enfermedad de injerto contra huésped que perjudica al paciente. Los investigadores están buscando maneras de detener la respuesta de injerto contra huésped a la vez que conservan el efecto de injerto contra linfoma. Atención de apoyo En la mayor parte de este documento se tratan las maneras de curar personas con linfoma no Hodgkin o ayudar a prolongar su vida. Sin embargo, otra meta importante es ayudarle a sentirse tan bien como sea posible y a que continúe realizando las cosas que desea hacer en su vida. No dude en hablar con su equipo de atención del cáncer acerca de sus síntomas o de cómo se siente. Hay maneras eficaces y seguras para tratar los síntomas que experimenta, así como la mayoría de los efectos secundarios causados por el tratamiento del linfoma de no Hodgkin. El dolor es una preocupación significativa para los pacientes con cáncer avanzado. Es importante que los pacientes notifiquen a su médico si tienen dolor. Para la mayoría de los pacientes, el tratamiento con morfina u otros medicamentos llamados opiáceos (medicinas relacionadas con el opio) reducirán considerablemente el dolor. Si desea más información sobre el tratamiento del dolor provocado por el cáncer, vea el reporte El dolor asociado con el cáncer - Guías de tratamiento para los pacientes, o puede comunicarse con la ACS o con la NCCN para solicitar una copia del documento impresa. Terapias complementarias y alternativas Si está considerando algún tratamiento alternativo o complementario no comprobado, es mejor que lo discuta honestamente con su equipo de atención del cáncer y que solicite información a la Sociedad Americana del Cáncer o al Instituto Nacional del Cáncer. Algunos tratamientos no comprobados pueden interferir con los tratamientos médicos estándar o pueden causar efectos secundarios graves. Otros asuntos que se deben considerar durante y después del tratamiento Durante y después del tratamiento, es posible que pueda acelerar su recuperación y mejorar la calidad de su vida si participa activamente. Aprenda las ventajas y desventajas de cada una de las opciones de tratamiento, y haga preguntas a su equipo de atención del cáncer si hay algo que no entiende. Aprenda sobre los efectos secundarios de un tratamiento, sepa detectarlos, y repórtelos inmediatamente a su equipo de atención del cáncer, a fin de que puedan tomar las medidas para reducirlos y acortar su duración.
Recuerde que su cuerpo es único, al igual que su personalidad y sus huellas dactilares. Aunque el entendimiento de la etapa de su cáncer y el aprendizaje de la eficacia de las opciones de tratamiento puede ayudarle a predecir los problemas de salud a los que se puede enfrentar, nadie puede decir con precisión cómo responderá al cáncer o a su tratamiento. Es posible que tenga cualidades especiales, tales como antecedentes excelente de nutrición y de actividad física, un sólido sistema de apoyo familiar o una fe profunda, y estas áreas fuertes pueden hacer la diferencia en la forma como responda al cáncer. De hecho, los científicos que estudian el comportamiento recientemente han encontrado que las personas que aprovechan el sistema social de apoyo, como por ejemplo los grupos de apoyo sobre el cáncer, llevan una vida de mejor calidad. También existen profesionales con experiencia en servicios de salud mental, servicios de trabajo social y servicios pastorales que pueden ayudarle a enfrentarse a su enfermedad. También usted puede ayudar en su propia recuperación del cáncer tomando decisiones saludables sobre su estilo de vida. Si usa tabaco, es la hora de renunciar a él. Si deja de fumar mejorará su salud general, y la recuperación total del sentido del olfato puede ayudarle a disfrutar una dieta saludable durante su recuperación. Si bebe alcohol, limite la cantidad que ingiere. No beba más de uno o dos tragos al día. Una buena nutrición puede ayudarle a sentirse mejor después del tratamiento. Adopte una dieta nutritiva y bien equilibrada, con suficientes frutas, vegetales y alimentos de granos integrales. Pregunte a su equipo de atención del cáncer si se puede beneficiar de una dieta especial. Tal vez tengan un consejo específico para las personas que se han sometido a radioterapia, quimioterapia o cirugía. Si está recibiendo tratamiento para el cáncer, esté consciente de la lucha que se está llevando a cabo en su cuerpo. La radioterapia, la terapia con citocina y la quimioterapia contribuyen al cansancio que puede ser causado por la enfermedad misma si se ha diseminado. Dé a su cuerpo todo el descanso que necesita, para que se sienta mejor en el transcurso del tiempo. Haga ejercicio una vez que se sienta lo suficientemente descansado. Pregunte a su equipo de atención del cáncer si su cáncer o sus tratamientos limitarán su programa de ejercicios u otras actividades. La cirugía, la terapia de radiación y la quimioterapia algunas veces pueden afectar sus sentimientos sobre su cuerpo, y pueden provocar problemas físicos específicos que afectan la sexualidad. Su equipo de atención del cáncer puede ayudarle con estos problemas, así que no dude en compartir con ellos sus inquietudes. Un diagnóstico de cáncer y su tratamiento son retos importantes en la vida de una persona, que afectan a usted y a todos sus seres queridos. Antes de que llegue a un punto en que se sienta abrumado, considere asistir a las reuniones de un grupo local de apoyo. Si necesita asistencia de alguna otra manera, comuníquese con el departamento de servicios sociales de su hospital o con la Sociedad Americana del Cáncer y solicite ayuda para comunicarse con consejeros o para obtener otros servicios. Información sobre los estudios clínicos El propósito de los estudios clínicos es: Los estudios de prometedores tratamientos nuevos en pacientes se conocen como estudios clínicos. Un estudio clínico se realiza sólo cuando hay razones para creer que el tratamiento que se está estudiando puede ser valioso para el paciente. Los investigadores realizan estudios sobre nuevos tratamientos para contestar las siguientes preguntas:
- ¿Es útil el tratamiento?
- ¿Cómo funciona este nuevo tipo de tratamiento?
- ¿Funciona mejor que otros tratamientos que ya se encuentran disponibles?
- ¿Qué efectos secundarios causa el tratamiento?
- ¿Son los efectos secundarios mayores o menores que los del tratamiento estándar?
- ¿Superan los beneficios a los efectos secundarios?
- ¿En qué pacientes hay más probabilidades de que el tratamiento sea útil?
Tipos de estudios clínicos: Normalmente un nuevo tratamiento se analiza en estudios clínicos de tres fases antes de ser elegible para su aprobación por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos). Estudios clínicos de fase I: El propósito de un estudio de fase I es encontrar la mejor manera de administrar un tratamiento nuevo y la cantidad que se puede administrar de manera segura. Los médicos observan minuciosamente a los pacientes a fin de detectar cualquier efecto secundario perjudicial. El tratamiento se ha probado bien en estudios en laboratorio y en estudios con animales, pero no se conocen completamente los efectos en los pacientes. Los médicos que realizan el estudio clínico comenzarán administrando dosis muy bajas del medicamento a los primeros pacientes y luego aumentando la dosis a subsiguientes grupos de pacientes, hasta que aparezcan efectos secundarios. Aunque los médicos tienen la esperanza de ayudar a los pacientes, el
principal propósito de un estudio fase I es probar la seguridad del medicamento. Estudios clínicos de fase II: Estos estudios están diseñados para ver si el medicamento funciona. Los pacientes generalmente reciben la dosis más alta que no causa efectos secundarios graves (que se determinó en el estudio de la fase I) y se les observa minuciosamente para ver los efectos del medicamento en el cáncer. Los médicos también estudian los efectos secundarios. Estudios clínicos de fase III: Los estudios de fase III involucran un gran número de pacientes. Algunos estudios clínicos de la fase III pueden inscribir miles de pacientes. Uno de los grupos (el grupo control) recibirá el tratamiento estándar (el más aceptado). Los otros grupos recibirán el tratamiento nuevo. Todos los pacientes de los estudios de fase III son observados muy de cerca. El estudio se suspenderá si los efectos secundarios del tratamiento nuevo son demasiado graves o si un grupo tuvo resultados mucho mejores que los otros. Si usted participa en un estudio clínico bien diseñado, recibirá una atención médica excelente. Contará con un equipo de expertos que estarán observando y supervisando muy cuidadosamente su progreso. Sin embargo, existen algunos riesgos. Ninguna de las
personas involucradas en el estudio sabe con anticipación si el tratamiento funcionará, ni cuáles son exactamente los efectos secundarios que aparecerán. El estudio está diseñado para descubrir precisamente esto. Aunque la mayoría de los efectos secundarios desaparecerán con el tiempo, algunos de ellos pueden ser permanentes o hasta representar un riesgo para la vida. Sin embargo, recuerde que hasta los tratamientos estándar producen efectos secundarios. Dependiendo de muchos factores, usted puede decidir inscribirse en un estudio clínico. La decisión de participar en un estudio clínico: La inscripción en cualquier estudio clínico es una decisión totalmente suya. Sus médicos y enfermeras le explicarán detalladamente los riesgos y los beneficios posibles del estudio y le darán un formulario que debe leer y firmar indicando que entiende el estudio y su deseo de participar en el mismo. Aún después de firmar el formulario y después de que comience el estudio clínico, usted está en libertad de abandonar el estudio en cualquier momento y por cualquier razón. Su participación en el estudio no evitará que reciba otro tipo de atención médica que pueda requerir. Si desea más información sobre los estudios clínicos, pregunte a su equipo de atención del cáncer. Entre las preguntas que debe hacer se encuentran:
- ¿Cuál es el propósito del estudio?
- ¿Qué clase de pruebas y tratamientos involucra el estudio?
- ¿Qué hace este tratamiento?
- ¿Qué puede pasar en mi caso con, o sin, este nuevo tratamiento bajo investigación?
- ¿Cuáles son mis otras opciones y cuáles son sus ventajas y desventajas?
- ¿Cómo puede el estudio afectar mi vida cotidiana?
- ¿Qué efectos secundarios puedo esperar del estudio? ¿Se pueden
controlar los efectos secundarios?
- ¿Se me tendrá que hospitalizar? Si es así, ¿con qué frecuencia y por cuánto tiempo?
- ¿Cuánto me costará este estudio? ¿Será gratuito alguno de los tratamientos?
- Si resulto perjudicado como resultado de la investigación, ¿qué tratamiento tendré derecho a recibir?
- ¿Qué tipo de cuidado de seguimiento a largo plazo forma parte del estudio?
- ¿Se ha usado el tratamiento para tratar otros tipos de cáncer?
La Sociedad Americana del Cáncer ha desarrollado un centro de información sobre estudios clínicos que le ayudará a encontrar un estudio que sea adecuado para usted. Simplemente visite nuestro sitio en la Web (www.cancer.gov) o llámenos al teléfono 1-800-227-2345. También puede obtener una lista de los estudios clínicos en curso patrocinados por el National Cancer Institute llamando a la línea telefónica gratuita del Servicio de Información sobre Cáncer del NCI, 1-800-4-CANCER, o visitando el sitio en la Web de estudios clínicos del NCI en (www.cancer.gov/clinical_trials). Su participación en un estudio clínico puede ayudarle directamente, y puede ayudar a otras personas en el futuro. Por estas razones, la NCCN y la ACS están comprometidos a realizar estudios clínicos y a ayudar a las personas con cáncer a aprender más acerca de estos estudios.
Para mas información en estas guías de tratamiento, o en cancér en general, llame al NCCN al 1-888-909-NCCN o a la Asociación Americana de Cáncer al 1-800-ACS-2345. O usted puede visitar estas organizaciones en el internet: www.cancer.org (ACS) y www.nccn.org (NCCN).
©2003 por la National Comprehensive Cancer Network (NCCN®) y la Sociedad Americana del Cáncer (ACS). Todos los derechos reservados. La información del presente no se puede reproducir en forma alguna con propósitos comerciales sin la autorización expresa por escrito de la NCCN y la Sociedad Americana del Cáncer. Se pueden reproducir copias individuales de cada página para uso personal y no comercial del lector.
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