Tipos de tratamientos
contra el cáncer del ovario |
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Después de realizar las pruebas diagnósticas, el equipo de profesionales médicos que le atiende le recomendará una o más opciones de tratamiento. Considere detenidamente sus opciones sin sentirse apresurada. Si no entiende algo, pida que se lo expliquen. La selección del tratamiento depende en gran medida del tipo de cáncer y de la etapa y el grado de la enfermedad. Es posible que no se sepa la etapa exacta del cáncer de aquellas pacientes que no se sometieron a cirugía como primer tratamiento. En estos casos el tratamiento se basa en otra información.
Entre los otros factores que podrían influir en la selección del mejor plan de tratamiento se incluyen su estado general de salud, si planea tener hijos y otras consideraciones personales. La edad por sí sola no es una razón para evitar el tratamiento ya que varios estudios han demostrado que las mujeres de mayor edad toleran bien los tratamientos del cáncer del ovario. Asegúrese de comprender todos los riesgos y efectos secundarios de las diferentes terapias antes de tomar una decisión.
Los tratamientos principales contra el cáncer del ovario son la cirugía y la quimioterapia. Ocasionalmente también se usan la terapia hormonal y la terapia inmunitaria. En algunos casos, se podrían recomendar dos o incluso todos estos tratamientos. Algunas veces se utiliza la radioterapia para tratar el dolor de las pacientes cuya enfermedad se encuentra en etapas avanzadas.
Cirugía La clasificación por etapas y la extirpación del cáncer del ovario son procedimientos especializados que requieren la experiencia de un ginecólogo oncólogo capacitado en estos procedimientos quirúrgicos.
La extensión de la cirugía depende de qué tanto se ha propagado su cáncer y de su estado general de salud. En los casos de aquellas mujeres en edad fértil que tienen ciertos tipos de tumores y el cáncer se encuentra en etapa inicial, se hará un esfuerzo para tratar la enfermedad sin extirpar ambos ovarios ni el útero.
Casi siempre, el cirujano hace una incisión vertical en el abdomen. Muchas cirugías de los órganos pélvicos de la mujer se pueden hacer con un laparoscopio. Esto significa operar a través de pequeñas incisiones y visualizar los órganos mediante un tubo delgado e iluminado. Este procedimiento usualmente no se hace en caso de cáncer del ovario. No obstante, pudiera realizarse en algunas mujeres con cáncer en etapa I.
Se usan varias técnicas quirúrgicas para tratar el cáncer del ovario. El procedimiento principal es la extirpación de ambos ovarios y de las trompas de Falopio (salpingo-ooforectomía bilateral) así como el útero (histerectomía). En las mujeres más jóvenes que desean tener hijos y cuyo cáncer se encuentra en una etapa temprana, algunas veces se puede extirpar sólo el ovario afectado. Otra de las estructuras que generalmente se extirpa es el epiplón, una capa de tejido adiposo que recubre el contenido abdominal como si fuese una red. Finalmente, con frecuencia el cirujano extirpa los ganglios linfáticos de la pelvis y el abdomen para ver si tienen cáncer proveniente de los ovarios (este procedimiento se conoce como biopsia o disección de los ganglios linfáticos).
Otro procedimiento quirúrgico importante es la exéresis máxima (citorreducción) en aquellas mujeres cuyo cáncer se ha propagado ampliamente en el abdomen. En este procedimiento, el cirujano extirpa la mayor parte posible del tumor, aunque no pueda extirparse por completo. La mayoría de los médicos considera que esto mejora en gran medida el pronóstico de la paciente (esto es, su perspectiva de supervivencia).
Es importante que su cirujano tenga experiencia en cirugía de cáncer del ovario. Muchos ginecólogos generales no tienen la preparación para hacer la operación adecuada contra el cáncer, la cual requiere que el cáncer se clasifique con precisión según su etapa y, que quizás, se efectúe la exéresis máxima del cáncer. Pregunte a su médico si tiene experiencia en el tratamiento del cáncer del ovario, si puede clasificar correctamente el cáncer según su etapa y si puede realizar el procedimiento de exéresis máxima, de ser necesario. De otra manera, si es necesario hacer una exéresis máxima, es posible que necesite una segunda operación.
La mayoría de las mujeres permanecerán hospitalizadas por tres a siete días después de la operación y pueden reanudar sus actividades usuales en cuatro a seis semanas.
Después de la extirpación de ambos ovarios y/o del útero ya no será posible quedar embarazada. Además, entrará en la etapa de la menopausia si no lo ha hecho ya. La cirugía no cambia su capacidad de sentir placer sexual. No necesita un útero para alcanzar un orgasmo. Algunas mujeres se sienten menos femeninas después de una histerectomía; sin embargo, por lo general la función sexual (incluso la capacidad de alcanzar el orgasmo) se recupera poco después.
Quimioterapia En la quimioterapia sistémica se usan medicamentos contra el cáncer que se inyectan en la vena (IV) o se administran por vía oral. Estos medicamentos entran al torrente sanguíneo y llegan a todas las áreas del cuerpo, por lo que este tratamiento es beneficioso en los casos en los que el cáncer se ha propagado más allá del órgano en el que se inició.
En la quimioterapia intraperitoneal se introduce a través de la piel un tubo delgado, o catéter, hasta el abdomen, y los medicamentos se inyectan directamente en el abdomen. El tubo se puede colocar durante o después de la cirugía. Usualmente el tubo está conectado a un “puerto”, que es un disco cubierto con una tapa de un material similar al caucho. Entonces los medicamentos se pueden inyectar a través de este puerto. En este método se concentra la dosis de quimioterapia para que llegue hasta las células cancerosas del recubrimiento abdominal (o peritoneo). Aún con este procedimiento, los medicamentos quimioterapéuticos entran al torrente sanguíneo desde el abdomen y pueden causar los mismos efectos que causan cuando se administran por vía intravenosa (IV). El puerto puede bloquearse o infectarse debido a que permanece implantado durante varios meses. Algunas veces la quimioterapia intraperitoneal puede ocasionar dolor abdominal y daños intestinales. Algunas mujeres no pueden recibir la quimioterapia por esta ruta y deben recibir una inyección intravenosa.
Los medicamentos de quimioterapia destruyen las células cancerosas, pero también dañan algunas células normales. Por lo tanto, debe prestarse mucha atención para evitar o minimizar los efectos secundarios, los cuales dependen del tipo de medicamento, la dosis que se administre y la duración del tratamiento.
Los efectos secundarios temporales podrían incluir náuseas y vómitos, pérdida del apetito, caída del cabello, erupciones en las manos y los pies y llagas en la boca. Algunos de los medicamentos usados para el tratamiento del cáncer del ovario pueden causar daños en los riñones y en los nervios. Debido a que la quimioterapia puede dañar las células de la médula ósea que producen sangre, las pacientes podrían tener bajos recuentos de células sanguíneas. Esto puede tener como consecuencia:
- Mayores probabilidades de infección (debido a la escasez de glóbulos blancos).
- Sangrado o la formación de moretones después de cortaduras o lesiones menores (debido a la escasez de plaquetas).
- Cansancio (debido a los bajos recuentos de glóbulos rojos).
La mayoría de los efectos secundarios desaparece una vez terminado el tratamiento. El cabello volverá a crecer después de que finalice el tratamiento, aunque podría tener una apariencia distinta a la anterior. Hay tratamientos para muchos de los efectos secundarios temporales de la quimioterapia. Por ejemplo, pueden administrarse medicamentos antieméticos para prevenir o reducir las náuseas y los vómitos.
Si desea más información sobre estos efectos secundarios, revise los documentos Nausea and Vomiting Treatment Guidelines for Patients with Cancer (Náuseas y Vómitos – Guías para el Tratamiento de Pacientes con Cáncer) y Cancer-Related Fatigue and Anemia Treatment Guidelines for Patients (Cansancio y anemia asociados con el cáncer – Guías de tratamiento para los pacientes) en el sitio Web (www.nccn.org), o comuníquese con la ACS y la NCCN y solicite un ejemplar de estas guías.
Las mujeres que están recibiendo cualquier tipo de quimioterapia a menudo tienen menos deseos sexuales que lo normal. Los efectos secundarios físicos dejan poca energía para las relaciones sexuales. El deseo sexual regresa generalmente cuando la mujer se siente mejor.
En raras ocasiones, algunos medicamentos contra el cáncer podrían causar leucemia mieloide aguda, un tipo de cáncer de los glóbulos blancos que pone en peligro la vida. A esto se le llama cáncer secundario. Su equipo de atención del cáncer sabe cuáles medicamentos pueden ocasionar estos problemas y debe hablar con usted sobre esta posibilidad. Los efectos positivos que estos medicamentos tienen contra el cáncer del ovario generalmente compensan la pequeña probabilidad de que cualquiera de estos medicamentos cause leucemia.
El tratamiento típico con quimioterapia contra el cáncer ovárico epitelial consiste en seis ciclos. Un ciclo
de quimioterapia es un programa en el que se suministran dosis regulares de un medicamento, seguidas de un período de descanso. El ciclo depende del tipo de medicamento. Su oncólogo (médico especializado en cáncer) recetará el ciclo particular o le programará su quimioterapia.
Generalmente estos medicamentos se administran por vía intravenosa (IV) en un ciclo de tres a cuatro semanas. Si se selecciona un tratamiento con quimioterapia, probablemente recibirá una combinación de medicamentos. La mayoría de los oncólogos de Estados Unidos cree que la quimioterapia de combinación es más eficaz en el tratamiento del cáncer del ovario que solamente un medicamento. La mayoría de los tratamientos quimioterapéuticos para el cáncer del ovario utiliza una combinación de carboplatino (un medicamento que contiene platino) y un taxano (ya sea paclitaxel o docetaxel).
Aunque el cáncer ovárico epitelial tiende a reaccionar ante la quimioterapia, algunas células cancerosas podrían sobrevivir y empezar a crecer otra vez. A esto se le llama recurrencia del cáncer. Algunas veces se trata con más ciclos de carboplatino y un taxano. En otros casos, la recurrencia se trata con otros agentes, tales como altretamina, etopósido, gemcitabina, doxorrubicina liposomal, topotecán o vinorelbina. Usualmente estos medicamentos se administran solos, no en combinación con otros.
Terapia hormonal inmunitaria
El medicamento tamoxifeno, que normalmente se usa para el tratamiento del cáncer del seno, algunas veces puede causar la reducción del tamaño de los cánceres del ovario. Es una píldora que bloquea el estrógeno (la principal hormona femenina). Su efecto secundario principal puede ser el aumento de los sofocos. Letrozol, anastrozol y exemestano son otros tipos de terapia hormonal comúnmente usados en el tratamiento del cáncer del seno y que se pueden usar para tratar el cáncer del ovario en algunas etapas.
El sistema inmunitario produce anticuerpos que ayudan a combatir las infecciones. En el laboratorio es posible producir anticuerpos similares que se denominan anticuerpos monoclonales. En lugar de atacar los gérmenes como usualmente lo hacen los anticuerpos del cuerpo, los anticuerpos monoclonales pueden diseñarse para atacar las células cancerosas. Los investigadores están trabajando para desarrollar anticuerpos monoclonales que ataquen las células del cáncer del ovario.
El bevacizumab es un anticuerpo monoclonal que funciona ayudando a detener el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos que llevan hasta las células cancerosas el oxígeno y otros nutrientes que necesitan para crecer. El bevacizumab es un tipo de terapia inmunitaria que algunas veces se usa para tratar el cáncer del ovario recurrente.
Radioterapia Aunque antes se usaba con frecuencia, en la actualidad la radioterapia se usa raramente en este país como tratamiento principal del cáncer del ovario. Sin embargo, la radioterapia se utiliza para reducir los síntomas (como el dolor) en pacientes con cáncer avanzado (consulte la siguiente sección “Atención paliativa y de apoyo”). La radioterapia usa rayos X de alta energía para destruir las células cancerosas. En este procedimiento, una máquina ubicada fuera del cuerpo, emite la radiación y la dirige hacia el cáncer. La radiación externa es un tipo de radioterapia que se usa para aliviar los síntomas del cáncer del ovario. Cada tratamiento dura sólo unos minutos y es similar a una prueba diagnóstica con rayos X. Al igual que los rayos X de diagnóstico, la radiación atraviesa la piel y otros tejidos antes de llegar al tumor, y luego lo atraviesa. La exposición real a la radiación es muy breve, y la mayor parte del tiempo se pasa colocando al paciente con precisión para que la radiación sea dirigida exactamente al cáncer o al área hacia donde se propagó el cáncer.
Durante el curso de la radioterapia, es posible que la piel del área tratada parezca como quemada por el sol. Esto gradualmente desaparece y la apariencia normal se recupera en un lapso de seis a 12 meses. Como el abdomen y la pelvis son sensibles a la radiación, muchas mujeres también experimentan cansancio, náuseas o diarrea. Si tiene efectos secundarios de la radiación, hable sobre ellos con su equipo de profesionales médicos. Es posible que haya medidas para aliviar los síntomas, como medicamentos que le ayuden a aliviar las náuseas o la diarrea.
Atención paliativa y de apoyo
En la mayor parte de este reporte se habla sobre maneras de curar o tratar a las mujeres con cáncer del ovario, y de ayudar a otras a vivir más extirpando o destruyendo las células cancerosas. Sin embargo, otra meta importante es mantener la calidad de su vida. No dude en hablar con su equipo de profesionales médicos sobre sus síntomas o sentimientos. Hay métodos seguros y eficaces para tratar el dolor, la mayoría de los otros síntomas del cáncer del ovario y la mayoría de los efectos secundarios causados por los tratamientos del cáncer del ovario
Los tratamientos
paliativos tienen como objetivo reducir o prevenir los síntomas, pero no tratar ni curar el cáncer. La atención paliativa puede incluir tratamientos con radiación o quimioterapia que alivian los síntomas al reducir el tamaño del tumor.
Algunas veces el cáncer recurre y no responde a los tratamientos nuevos, o puede responder y luego recurrir otra vez. En cierto momento, es posible que tenga que escoger entre recibir sólo medidas para su comodidad o recibir más tratamiento. Otras veces, es posible que las medidas para su comodidad sean su única opción. Es importante que usted y su médico hablen sobre lo que se puede hacer para controlar los síntomas.
El cáncer del ovario frecuentemente causa la acumulación de fluidos en su abdomen, cavidad torácica o en ambos. Este fluido puede causarle molestias por la presión que ejerce en su abdomen o en sus pulmones. Su médico puede extraer el fluido mediante la introducción de una aguja en su abdomen (paracentesis) o en su pecho (toracentesis). Estos procedimientos no son dolorosos y pueden aumentar significativamente su comodidad. Algunas veces el cáncer puede bloquear sus uréteres (los tubos que drenan la orina de sus riñones). Este bloqueo será fatal, a menos que se coloque un stent (un tubo firme) en los uréteres para volverlos a abrir.
Como el cáncer del ovario puede crecer y ejercer presión en los intestinos, también puede causar un bloqueo intestinal. En esta situación, la comida (digerida o no digerida) no puede pasar a través de sus intestinos. Comer le producirá mucho dolor, ya que la sección del intestino que se encuentra arriba del bloqueo se distiende para contener la comida. Algunas veces este bloqueo se puede aliviar mediante la cirugía, pero con frecuencia no es posible hacerlo. En esta situación, usted puede optar por dejar de comer y hasta de beber, lo que le causará la muerte a menos que se le alimente de otra forma. Algunas veces los médicos pueden colocarle un tubo en el tracto intestinal haciendo una pequeña incisión que rodea el área del bloqueo, y entonces se le pueden administrar nutrientes líquidos a través de este tubo. Otras veces sus médicos pueden colocarle un catéter (un tubo delgado y flexible a través del cual se le pueden dar fluidos) en una vena grande de su pecho debajo de la clavícula y administrarle nutrición por vía intravenosa. Ambos métodos le permitirán vivir un poco más. Cuando llegue este momento, necesitará decidir si esto es lo que quiere hacer.
El dolor también puede ser un síntoma que se manifiesta cuando no es posible controlar el crecimiento del cáncer. Un obstáculo importante para el buen control del dolor es no notificar a su médico (o a su equipo de profesionales médicos) que usted tiene dolor. Debe decir a su médico si tiene dolor y si cualquier analgésico (medicina para aliviar el dolor) que se le recete está surtiendo efecto. La medicina para aliviar el dolor es muy eficaz cuando se usa adecuadamente y se supervisa minuciosamente. Se puede administrar por vía oral, un parche en la piel, por vía intravenosa, o por inyección continua debajo de la piel. Hable con su médico si tiene dolor que requiere alivio. En la mayoría de los pacientes, el tratamiento con morfina o con otro medicamento de la familia de los opioides (edicinas relacionadas con el opio) puede reducir considerablemente el dolor. Si desea más información sobre el tratamiento del dolor del cáncer, consulte el documento Cancer Pain Treatment Guidelines for Patients (El dolor asociado con el cáncer – Guías de tratamiento para los pacientes) en el sitio Web de NCCN (www.nccn.org), o comuníquese con la Sociedad Americana del Cáncer o la NCCN para solicitar un ejemplar impreso.
Tratamientos complementarios y alternativos
Los tratamientos complementarios
o alternativos son un grupo diverso de prácticas, sistemas y productos de atención de la salud que no forman parte del tratamiento médico usual. Pueden incluir productos como vitaminas, hierbas o suplementos dietéticos, o procedimientos tales como acupuntura, masaje y muchos otros tipos de tratamiento. En la actualidad existe un gran interés en los tratamientos complementarios y alternativos del cáncer. Muchos se encuentran bajo estudio para determinar si realmente ayudan a las personas con cáncer.
Es posible que escuche a sus familiares, amigos y a otras personas hablar de diferentes tratamientos que se pueden usar para tratar su cáncer o para ayudarle a sentirse mejor. Algunos de estos tratamientos son inofensivos en ciertas situaciones, pero otros han resultado ser perjudiciales. No se han comprobado los beneficios de la mayoría de ellos.
La Sociedad Americana del Cáncer define la medicina o los métodos complementarios como aquellos que se usan además de su atención médica regular. Si estos tratamientos se administran con cuidado, pueden aumentar su comodidad y bienestar.
Las medicinas alternativas se definen como aquellas que se usan en lugar de su atención médica regular. Se ha comprobado que algunas de ellas no son útiles, o hasta son perjudiciales, pero aún se promueven como “curas”. Si decide usar estas alternativas, puede estar reduciendo sus probabilidades de combatir el cáncer al demorar, reemplazar o interferir con el tratamiento regular.
Antes de cambiar su tratamiento o añadir cualquiera de estos métodos, hable francamente con su médico o enfermera al respecto. Algunos métodos se pueden usar seguramente junto con el tratamiento médico convencional. Sin embargo, otros pueden interferir con el tratamiento convencional o causar efectos secundarios graves. Por esto es importante que hable con su médico. La Sociedad Americana del Cáncer tiene disponible más información sobre tratamientos complementarios y alternativos específicos usados para tratar el cáncer.
Información sobre los estudios clínicos
El propósito de los estudios clínicos
Los estudios de tratamientos prometedores nuevos o experimentales realizados en pacientes se conocen como estudios clínicos. Un estudio clínico se lleva a cabo solamente cuando existe algún motivo para creer que el tratamiento bajo estudio puede ser valioso para el paciente. Frecuentemente se descubre que los tratamientos usados en los estudios clínicos tienen beneficios reales, y los métodos nuevos se convierten en tratamientos convencionales.
Los investigadores llevan a cabo estudios de tratamientos nuevos para contestar las siguientes preguntas:
- ¿Es beneficioso este tratamiento?
- ¿Cómo funciona este nuevo tipo de tratamiento?
- ¿Es más eficaz que los otros tratamientos que ya están disponibles?
- ¿Qué efectos secundarios causa el tratamiento?
- ¿Son mayores o menores los efectos secundarios que los del tratamiento
convencional?
- ¿Los beneficios compensan los efectos secundarios?
- ¿A qué tipo de pacientes es más probable que el tratamiento le resulte beneficioso?
Tipos de estudios clínicos
Los estudios clínicos se pueden enfocar en usos nuevos de tratamientos existentes, o pueden involucrar estudios de medicamentos nuevos que aún no han sido aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) de Estados Unidos. Los tratamientos nuevos se estudian en tres fases para determinar sus efectos secundarios y su eficacia.
Estudios clínicos de fase I
El propósito de un estudio de fase I es buscar la mejor manera de administrar un tratamiento nuevo y la dosis de éste que se puede administrar con seguridad. Los médicos observan cuidadosamente a los pacientes en busca de efectos secundarios nocivos. El tratamiento se ha probado muy bien en estudios de laboratorio y con animales, pero los efectos secundarios en los pacientes no se conocen del todo. Los médicos que dirigen el estudio clínico comenzarán administrando dosis muy bajas del medicamento a los primeros pacientes y aumentarán la dosis en los grupos subsiguientes hasta que surjan los efectos secundarios. Aunque los médicos esperan poder ayudar a los pacientes, el propósito principal de un estudio en la fase I es probar la seguridad del medicamento.
Estudios clínicos de fase II
Estos estudios están diseñados para ver si el medicamento o tratamiento es eficaz. Los pacientes reciben la dosis más alta que no cause efectos secundarios inaceptables (establecidos en el estudio en la fase I) y se les observa muy de cerca para ver si tiene algún efecto en el cáncer o si produce síntomas. Los médicos también estudian si hay efectos secundarios.
Estudios clínicos de fase III
En estos estudios de fase III participa una gran cantidad de pacientes, con frecuencia varios cientos de ellos. Un grupo (el grupo de referencia) recibe el tratamiento convencional (más aceptado). El otro grupo recibe el nuevo tratamiento. Se supervisa muy de cerca a todos los pacientes de los estudios de fase III. El estudio se suspenderá si los efectos secundarios del tratamiento nuevo son demasiado graves, o si un grupo tiene resultados mucho mejores que el otro.
Si usted participa en un estudio clínico, un equipo de expertos le proporcionará atención y supervisará muy detenidamente su progreso.
No obstante, existen algunos riesgos. Ninguna de las personas que forman parte del estudio puede anticipar si el tratamiento funcionará o exactamente qué efectos secundarios producirá. Eso es lo que se pretende descubrir con el estudio. Aunque muchos de los efectos secundarios desaparecen con el tiempo, algunos pueden ser permanentes o incluso amenazar la vida. Tenga en cuenta que incluso los tratamientos convencionales causan efectos secundarios. Usted pudiera decidir inscribirse en un estudio clínico después de considerar muchos factores.
Decisión para inscribirse en un estudio clínico
La decisión de participar en un estudio clínico es enteramente suya. Sus médicos y enfermeras le explicarán los detalles del estudio y le proveerán un formulario que deberá leer y firmar para expresar su deseo de participar. Este proceso se conoce como consentimiento informado. Aun después de haber firmado el formulario y después de que el estudio clínico haya comenzado, usted tiene total libertad para abandonar el estudio en cualquier momento y por cualquier motivo. Su participación en un estudio clínico no impedirá que usted reciba algún otro cuidado médico que pudiera necesitar.
Si desea más información sobre los estudios clínicos, hable con el equipo de profesionales que le atiende. Entre las preguntas que debe hacer se encuentran:
- ¿Hay un estudio clínico para el cual
sea elegible?
- ¿Cuál es el propósito del estudio?
- ¿Qué tipo de pruebas y tratamientos implica el estudio?
- ¿Qué hace este tratamiento?
- ¿Sabré el tipo de tratamiento que reciba?
- ¿Qué es probable que pase en mi caso con, o sin, este nuevo tratamiento bajo investigación?
- ¿Qué otras alternativas tengo y cuáles son sus ventajas y desventajas?
- ¿Cómo pudiera el estudio afectar mi
vida diaria?
- ¿Qué efectos secundarios puedo esperar del estudio? ¿Pueden controlarse los efectos secundarios?
- ¿Tendré que permanecer en el hospital? Si es así, ¿con qué frecuencia y por cuánto tiempo?
- ¿Me costará algo el estudio? ¿Será gratis alguna parte del tratamiento?
- Si resultara perjudicado como
consecuencia de la investigación, ¿a qué tratamiento tendría derecho?
- ¿Qué tipo de cuidado de seguimiento a largo plazo incluye el estudio?
- ¿Se ha utilizado el tratamiento contra otros tipos de cáncer?
La Sociedad Americana del Cáncer ofrece a los pacientes, sus familiares y sus amigos servicios en los cuales se relacionan los pacientes con los estudios clínicos. Puede obtener este servicio llamando al teléfono 1-800-303-5691 o en nuestro sitio Web en http://clinicaltrials.cancer.org. Con base en la información que proporcione sobre el tipo y etapa de su cáncer y los tratamientos que haya recibido anteriormente, este servicio puede compilar una lista de estudios clínicos que coincidan con sus necesidades médicas. En la búsqueda del centro que sea más conveniente para usted, el servicio también toma en cuenta dónde vive usted y si está dispuesto a viajar.
También puede obtener una lista de los estudios clínicos actuales llamando a la línea telefónica gratuita de servicio de información sobre cáncer del Instituto Nacional del Cáncer al 1-800-4-CANCER o visitando los sitios en la Internet sobre estudios clínicos del NCI en www.cancer.gov/clinical_trials/.
Otras cosas que se deben considerar durante y después del tratamiento
Durante y después del tratamiento es posible que acelere su recuperación y mejore la calidad de su vida si participa activamente en su atención. Entérese de las ventajas y desventajas de cada una de sus opciones de tratamiento, y hable con su equipo de profesionales médicos si hay algo que no entiende. Aprenda sobre los efectos secundarios del tratamiento, manténgase alerta a ellos y repórtelos prontamente a su equipo de profesionales médicos a fin de que ellos puedan tomar las medidas para ayudarle a minimizarlos y reducir su duración.
Recuerde que su cuerpo es tan único como su personalidad y sus huellas dactilares. Aunque la determinación de la etapa de su cáncer y la eficacia de las opciones de tratamiento pueden ayudar a predecir los problemas médicos a los que se puede enfrentar, nadie puede decir precisamente cómo responderá al cáncer o a su tratamiento.
Usted puede tener áreas fuertes especiales, como hábitos excelentes de nutrición y actividad física, un sistema sólido de apoyo familiar, o una fe muy profunda, y estas áreas fuertes pueden hacer la diferencia en la forma en la que se enfrente al cáncer. Además, hay profesionales experimentados en salud mental, servicios de trabajo social y servicios pastorales que pueden ayudarle a enfrentarse a su enfermedad.
También puede ayudar en su propia recuperación del cáncer tomando decisiones saludables respecto a su estilo de vida. Si usa tabaco, deje de hacerlo ahora. Al hacerlo mejorará su salud en general, y al recuperar totalmente su sentido del olfato podrá disfrutar una dieta saludable durante su recuperación. Si bebe alcohol, limite la cantidad que consume. No beba más de uno o dos tragos al día. Una buena nutrición puede ayudarle a mejorarse después del tratamiento. Lleve una dieta nutritiva y equilibrada, con abundante cantidad de frutas, vegetales y alimentos de granos integrales. Pregunte al equipo de profesionales médicos que le atiende si pudiera beneficiarse de una dieta especial o de una referencia al dietista (un experto en nutrición). Este equipo de profesionales puede tener recomendaciones especiales para las personas que se han sometido a quimioterapia o a cirugía.
Si está recibiendo tratamiento del cáncer, tome en cuenta la lucha que se está llevando a cabo dentro de su cuerpo. La quimioterapia causa más fatiga de la que ya causa la enfermedad misma. Duerma y descanse lo suficiente, y pregunte a su médico o equipo de profesionales de la salud sobre un programa de ejercicios regular. De hecho, el ejercicio puede ayudar a reducir la fatiga. Los estudios han demostrado que los pacientes que siguen un programa de ejercicios adaptado a sus necesidades personales, se sienten mejor física y emocionalmente.
Algunas veces la cirugía y la quimioterapia pueden afectar sus sentimientos sobre su cuerpo y producir problemas físicos específicos que afecten su sexualidad. Hable con su equipo de profesionales de la salud sobre estos problemas, o comuníquese con la Sociedad Americana del Cáncer y pida un ejemplar del documento Sexuality and Cancer: For the Woman with Cancer and Her Partner (La Sexualidad y el Cáncer: Para la Mujer con Cáncer y su Pareja).
Un diagnóstico de cáncer y su tratamiento son retos importantes en la vida, ya que le afectan a usted y a todos sus seres queridos. Casi todas las personas que han resultado afectadas por el cáncer se pueden beneficiar de algún tipo de apoyo. Lo mejor para usted depende de su situación y personalidad. Algunas personas se sienten seguras en grupos de educación o en grupos de apoyo de compañeros. A otros más bien les gusta platicar en entornos informales, como por ejemplo en una iglesia. Otros se sienten más cómodos hablando personalmente con un amigo o consejero de confianza. Independiente de su fuente de fuerza o consuelo, asegúrese de tener un lugar al cual acudir con sus preocupaciones. Si necesita ayuda, comuníquese con el Departamento de Servicios Sociales de su hospital o a la Sociedad Americana del Cáncer y pida ayuda para encontrar a un consejero o para recibir otros servicios.
Cuidado de seguimiento
Cuando termine su tratamiento es muy importante que acuda a todas sus citas de seguimiento. Durante estas visitas sus médicos le preguntarán sobre sus síntomas, le harán exámenes físicos y pedirán análisis de sangre o estudios de imágenes como tomografías computarizadas o rayos X. Es necesario hacer el seguimiento para determinar si hay recurrencia o propagación del cáncer, así como para ver los posibles efectos secundarios de ciertos tratamientos. Éste es el momento para que hable con el equipo de profesionales de atención de la salud y le formule las preguntas que tenga y discuta cualquier preocupación que pueda tener. Asegúrese de informar inmediatamente a su médico sobre cualquier síntoma nuevo o persistente que tenga, ya que es posible que necesite programar rápidamente una cita para que el médico evalúe tal síntoma.
Los exámenes de seguimiento del cáncer del ovario usualmente incluyen un examen físico riguroso y análisis de sangre para medir los marcadores tumorales (que ayudan a reconocer la recurrencia) y la función hepática (para ayudar a detectar la propagación al hígado). El CA-125 es el marcador tumoral que se usa para hacer el seguimiento de las mujeres con cáncer ovárico epitelial. También se podrían realizar estudios por imágenes (como tomografías computarizadas, imágenes por resonancia magnética o tomografías por emisión de positrones) si los síntomas o los resultados de otras pruebas indican una recurrencia.
Además es importante conservar el seguro médico. Aunque nadie quiere pensar sobre la recurrencia del cáncer, ésta siempre es una posibilidad. Si sucede, lo último de lo cual desea preocuparse es de pagar el tratamiento.
La visita a un médico nuevo
En cierto momento después de su diagnóstico o tratamiento del cáncer, es posible que necesite consultar a un médico nuevo. Es importante que pueda dar a sus futuros médicos los detalles exactos de su diagnóstico y tratamiento. Asegúrese de tener a la mano la siguiente información para que pueda hacer copias si las necesita:
- Una copia del informe de patología de cualquier biopsia o cirugía.
- Si se sometió a cirugía, una copia del informe de la operación.
- Si se le hospitaliza, una copia del resumen del alta hospitalaria que todos los médicos deben preparar cuando envían a los pacientes del hospital al hogar.
- Una lista de todos los medicamentos que ha usado para el cáncer, su dosis y cuándo los tomó.
Para mas información en estas guías de tratamiento,
o en cancér en general, llame al NCCN al 1-888-909-NCCN o
a la Asociación Americana de Cáncer al 1-800-ACS-2345.
O usted puede visitar estas organizaciones en el internet: www.cancer.org
(ACS) y www.nccn.org
(NCCN). ©2007 por la National Comprehensive Cancer
Network (NCCN) y la Sociedad Americana del Cáncer (ACS).
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