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NCCN Guidelines for Patients

®

:

Cáncer de riñón, Versión 1.2017

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Pruebas

Pruebas de imagen | Pruebas sanguíneas

Ecografía

Una ecografía es una prueba que utiliza ondas

de sonido para obtener imágenes del interior del

organismo.

Véase Figura 8

. Esta prueba permite ver

si existe una masa en los riñones. También muestra

si la masa es sólida o está rellena con líquido. Las

masas del cáncer de riñón suelen ser sólidas.

Para esta prueba, se acostará en una camilla.

El médico le pondrá un gel en la zona de la piel

cercana a los riñones. A continuación, colocará la

sonda del ecógrafo sobre la piel y la irá desplazando

poco a poco sobre el gel. La sonda envía ondas

de sonido que rebotan contra los órganos y tejidos

y crean ecos. La sonda también capta esos ecos.

El ordenador usa los ecos para hacer una imagen

que aparece en pantalla.

Ureteroscopia

La ureteroscopia emplea un dispositivo delgado en

forma de tubo que se inserta en el organismo para

obtener imágenes. No se usa para el cáncer de

riñón, pero esta prueba de imagen puede emplearse

si el médico sospecha un CCT o un cáncer de vejiga.

Un extremo del ureteroscopio tiene una luz pequeña

con una cámara para ver el interior del organismo.

De esta forma, el médico puede ver los uréteres y

la porción central de los riñones, denominada pelvis

renal. Para esta prueba, el dispositivo se insertará

a través de la uretra. Después pasará a través de

la vejiga, uno de los uréteres y después a la pelvis

renal de uno de los riñones.

Pruebas sanguíneas

Las pruebas sanguíneas se realizan para ver signos

de enfermedad y valorar el estado de salud general.

Estas pruebas no se emplean para confirmar

(diagnosticar) el cáncer de riñón. Sin embargo, unos

resultados anómalos pueden ser una señal de que

hay un problema en los riñones o en otros órganos.

Los resultados anómalos pueden deberse a un

cáncer de riñón u otra enfermedad.

Para el análisis de sangre, le insertarán una aguja

en una vena para extraer una muestra de sangre. La

sangre suele extraerse de una vena del brazo. La

aguja puede provocar un hematoma y puede sentir

algo de mareo después de la extracción.

La muestra de sangre es enviada al laboratorio para

su análisis. A continuación se describen las pruebas

sanguíneas usadas para el cáncer de riñón.

Hemograma

El

hemograma

mide la cantidad de glóbulos

rojos (eritrocitos), glóbulos blancos (leucocitos)

y plaquetas. El médico querrá saber si tiene

suficientes glóbulos rojos para transportar oxígeno a

todo el organismo, suficientes glóbulos blancos para

luchar contra las infecciones y suficientes plaquetas

para controlar las hemorragias.

El hemograma suele presentar anomalías en las

personas con cáncer de riñón. En las personas con

cáncer de riñón es frecuente ver una disminución de

la cantidad de glóbulos rojos, denominada anemia.

El recuento de células sanguíneas puede ser

anómalo (muy bajo o muy alto) debido al cáncer de

riñón o a otro problema de salud.

Pruebas bioquímicas de la sangre

Las pruebas bioquímicas de la sangre miden los

niveles de sustancias químicas en la muestra de

sangre. Las sustancias químicas de la sangre

proceden del hígado, huesos y otros órganos y

tejidos. Los riñones filtran el exceso de sustancias

químicas y desechos presentes en la sangre.

Los médicos usan las pruebas bioquímicas de la

sangre para valorar si determinados órganos y

sistemas funcionan correctamente. Unos niveles

anómalos de determinadas sustancias químicas

pueden ser un signo de que los riñones no están

funcionando correctamente. Unos niveles anómalos

(muy altos o muy bajos) también pueden ser un

signo de que el cáncer se ha diseminado a otras

partes del organismo.