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NCCN Guidelines for Patients

®

:

Cáncer de riñón, Versión 1.2017

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Pruebas

Pruebas de orina | Pruebas de tejidos

Pruebas de orina

Las pruebas de orina se realizan para ver signos de

enfermedad y valorar el estado de salud general.

Estas pruebas no se emplean para confirmar

(diagnosticar) el cáncer de riñón. Sin embargo, unos

resultados anómalos pueden ser una señal de que

hay un problema en los riñones o en otros órganos.

Los resultados anómalos pueden deberse a un

cáncer de riñón u otra enfermedad.

Para realizar el análisis de orina, el médico le pedirá

que rellene un bote pequeño con la orina. Puede

pedirle una muestra única de orina o que recoja la

orina durante un periodo de 24 horas. La muestra

de orina es enviada al laboratorio para su análisis.

A continuación se describen las pruebas de orina

que pueden usarse para el cáncer de riñón.

Análisis de orina

El análisis de orina es una prueba que examina

el contenido de la orina mediante el microscopio

y pruebas químicas. Los médicos emplean esta

prueba para ver si existen pequeñas cantidades de

sangre u otras sustancias anómalas en la orina que

no pueden verse a simple vista. La presencia de

sangre en orina puede deberse a un cáncer de riñón

o a otra enfermedad.

Citología urinaria

La citología urinaria es una prueba en la que se

examina la orina con un microscopio para descartar

la presencia de células cancerosas. No se usa para

el cáncer de riñón, pero la citología puede emplearse

si el médico sospecha un CCT o un cáncer de vejiga.

Pruebas de tejidos

La biopsia es un procedimiento que extrae muestras

de tejido del organismo para su análisis. Los médicos

analizan el tejido del tumor para ver si existen células

cancerosas y las características de esas células. La

biopsia es la única forma de confirmar (diagnosticar)

la mayoría de tipos de cáncer.

Para esos cánceres, la biopsia debe hacerse antes de

iniciar el tratamiento. El cáncer de riñón es distinto.

Las pruebas de imagen son muy útiles para

determinar si el tumor del riñón es cáncer o no. Es

frecuente que los médicos confirmen el cáncer de

riñón basándose en los resultados de las pruebas

de imagen. Por tanto, no suele ser necesaria la

biopsia del tumor antes de comenzar el tratamiento.

En cambio, se puede realizar la biopsia cuando se

extirpa el tumor mediante cirugía.

En algunos casos se puede hacer una biopsia antes

del tratamiento, como cuando:

†

†

El tumor es muy pequeño y no puede tratarse

quirúrgicamente. En ese caso, la biopsia puede

hacerse para confirmar el cáncer de riñón y

ayudar a planificar el tratamiento.

†

†

Los médicos piensan que el tumor puede ser

un CCT. En ese caso, la biopsia permitirá

confirmar el tipo de cáncer.

Hay diversos tipos de biopsia. Para el cáncer de

riñón, la biopsia se hace con una aguja. Es lo que se

denomina biopsia con aguja. Una biopsia con aguja

emplea un aguja larga y hueca que se inserta a

través de la piel para extraer una muestra del tumor.

Antes de la biopsia, se limpia la zona de la piel

cercana al riñón por donde entrará la aguja. También

se aplica anestesia local para insensibilizar la zona.

A continuación, el médico le pedirá que contenga

la respiración mientras inserta la aguja. Empujará

la aguja a través de la piel hasta el tumor del riñón.

Las pruebas de imagen como la TC o la ecografía

ayudarán a guiar la aguja hasta el punto correcto. Se

extraerá una muestra de tejido del tumor a través del

centro hueco de la aguja.

La biopsia con aguja puede durar hasta una hora.

Puede sentir algo de dolor en la zona abdominal

después de la biopsia. En raras ocasiones se

producen problemas graves como hemorragias.