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NCCN Guidelines for Patients

®

:

Cáncer de riñón, Versión 1.2017

5

Guía de tratamiento

Cáncer de riñón en estadio I

Las pruebas de imagen del tórax se emplean

para comprobar si el cáncer se ha diseminado

a los pulmones. Las pruebas de imagen de la

pelvis, cabeza, columna vertebral o huesos no se

recomiendan como pruebas de seguimiento estándar

para todos los pacientes.

Pueden hacerse si se necesita, por ejemplo,

buscar determinados signos o síntomas. Las

pruebas de imagen de la cabeza o de la columna

vertebral pueden hacerse para ver si el cáncer

se ha extendido al cerebro. Algunos síntomas del

cáncer cerebral son dolores de cabeza crónicos,

convulsiones, pérdida de equilibrio y debilidad en un

lado del cuerpo. Si tiene dolor óseo o presenta altos

niveles de FA en sangre, entonces debe hacerse

una gammagrafía ósea para ver si el cáncer se ha

extendido a los huesos.

La frecuencia con la que se hacen las pruebas

puede cambiar con el paso del tiempo debido a

cambios en la tasa de crecimiento del tumor o a

otros factores. Si el tumor crece más lentamente

o no crece nada, entonces se puede ampliar la

frecuencia de realización de las pruebas. Si el tumor

crece más rápido, entonces se puede aumentar

la frecuencia de realización de las pruebas. Si el

tumor sigue creciendo más y más rápido, entonces

el tratamiento se vuelve necesario. Pero estas

decisiones deben basarse en cada caso.

La

Guía 5

muestra las pruebas de seguimiento

que se recomiendan después del tratamiento del

cáncer de riñón en estadio I. Los médicos usan las

pruebas de seguimiento para controlar el estado

de salud y buscar signos de nueva aparición del

cáncer o de diseminación (metástasis) después del

tratamiento. La nueva aparición del cáncer después

del tratamiento se denomina recaída o recidiva.

Las pruebas de seguimiento también se emplean

para comprobar la función renal y vigilar los efectos

secundarios del tratamiento. Muchas de las pruebas

empleadas para el diagnóstico y estadificación se

repiten durante el seguimiento.

No existe ningún plan de seguimiento adecuado

para todos los pacientes. Su médico ajustará el

plan de seguimiento en función de diversos factores

específicos de su caso y del tumor. Algunos factores

importantes son el tipo de tratamiento recibido, el

tamaño y la extensión del tumor y el estado de salud

general. La cantidad de pruebas necesarias puede

variar de una persona a otra. La programación y la

duración de las pruebas de seguimiento deberían

basarse en la probabilidad (riesgo) de recidiva y en

otros factores específicos de cada caso. Las pruebas

de seguimiento pueden ampliarse a más de cinco

años si su médico lo estima oportuno.

Pruebas de seguimiento

Se someterá a diversas pruebas para controlar

su estado de salud después de la cirugía. Las

revisiones periódicas de la anamnesis y las

exploraciones físicas informarán a su médico de su

estado de salud general. Las pruebas sanguíneas

también indicarán si sus órganos, como el hígado

y los riñones, funcionan correctamente. Su médico

le hará la anamnesis, una exploración física, pedirá

pruebas sanguíneas y pruebas de imagen de forma

periódica durante 5 años después de la nefrectomía.

Los plazos de estas pruebas se basan en las guías y

en sus necesidades médicas.

Las pruebas de imagen del abdomen se usan para

comprobar signos de recidiva local. Una recidiva

local es cuando el cáncer reaparece en el mismo

lugar o cerca de donde estaba el tumor primario.

Las pruebas de imagen de referencia del abdomen

deberían hacerse en el plazo de 3 a 12 meses

después de la nefrectomía radical o parcial. Una

prueba de referencia es un punto de partida con el

que comparar las pruebas futuras.