Table of Contents Table of Contents
Previous Page  52 / 80 Next Page
Information
Show Menu
Previous Page 52 / 80 Next Page
Page Background

50

NCCN Guidelines for Patients

®

:

Cáncer de riñón, Versión 1.2017

5

Guía de tratamiento

Cáncer de riñón en estadios II y III

Se conservan la parte sana del riñón y los tejidos

adyacentes. La nefrectomía parcial puede ser solo

una opción para algunos pacientes con cáncer de

riñón en estadio II o III.

Pruebas de seguimiento

Después del tratamiento primario, comenzará

con las pruebas de seguimiento. Las pruebas de

seguimiento se usan para controlar el estado de

salud después del tratamiento. Los médicos usan

las pruebas de seguimiento para buscar signos

de nueva aparición del cáncer o de diseminación

(metástasis) después del tratamiento. La nueva

aparición del cáncer después del tratamiento se

denomina recaída o recidiva. Las pruebas de

seguimiento también se usan para comprobar

la función del riñón restante y de los demás

órganos. Muchas de las pruebas empleadas para

el diagnóstico y estadificación se repiten durante el

seguimiento.

No existe ningún plan de seguimiento adecuado

para todos los pacientes. Su médico ajustará el

plan de seguimiento en función de diversos factores

específicos de su caso y del tumor. Algunos factores

importantes son el tipo de tratamiento recibido, el

tamaño y la extensión del tumor y el estado de salud

general. La cantidad de pruebas necesarias puede

variar de una persona a otra. La programación

y la duración de las pruebas de seguimiento

deberían basarse en el riesgo de recidiva y en otros

factores específicos de cada caso. Las pruebas de

seguimiento pueden ampliarse a más de 5 años si su

médico lo estima oportuno.

Las revisiones periódicas de la anamnesis y las

exploraciones físicas informarán a su médico de

su estado de salud general. También le harán

pruebas sanguíneas y de imagen de forma periódica

durante 5 años después de la nefrectomía. Es muy

importante controlar la salud del riñón restante. Una

mala función renal puede aumentar el riesgo de otros

problemas de salud. La presencia de anomalías en

los resultados de la bioquímica sanguínea puede

ser un signo de daño orgánico. Las anomalías en

los resultados también pueden ser un signo de que

el cáncer se ha reproducido o diseminado a otras

partes del organismo.

Las pruebas de imagen del abdomen se usan para

comprobar signos de recidiva local. Una recidiva

local es cuando el cáncer reaparece en el mismo

lugar o cerca de donde estaba el tumor primario. A

los 3-6 meses de la cirugía, debería realizarse una

TC o RMN de referencia del abdomen. Una prueba

de referencia es un punto de partida con el que

comparar las pruebas futuras. Se recomienda hacer

pruebas de imagen del abdomen de forma periódica

durante unos 5 años. Después de 5 años, las

pruebas se harán cuando se considere necesario.

Las pruebas de imagen también pueden hacerse

para buscar signos o síntomas en una determinada

parte del abdomen. Es lo que se denomina pruebas

de imagen de zonas concretas.

Las pruebas de imagen torácicas son importantes,

ya que los pulmones son el lugar más frecuente

de recidiva a distancia. La radiografía o TC del

tórax mostrará si el cáncer se ha extendido a los

pulmones. A los 3-6 meses de la cirugía, debería

realizarse una TC de referencia del tórax. Después

de la prueba de referencia, se debería hacer una

radiografía o TC de forma periódica durante los

siguientes primeros años. Después de 5 años, las

pruebas de imagen se harán cuando sea necesario

en función del riesgo de recidiva y otros factores

específicos de su caso. El estadio del cáncer y el

tamaño del tumor son dos factores esenciales que

influyen en el riesgo de recidiva.

Las pruebas de imagen de la pelvis, cabeza,

columna vertebral y huesos no se recomiendan

como pruebas de seguimiento estándar para todos

los pacientes. Estas pruebas pueden hacerse

cuando sea necesario si hay signos o síntomas

de diseminación del cáncer. Se puede hacer una

TC o RMN de la cabeza para ver si el cáncer se

ha extendido al cerebro. Algunos síntomas del

cáncer cerebral son dolores de cabeza crónicos,

convulsiones, pérdida de equilibrio y debilidad en un

lado del cuerpo. Si tiene dolor óseo o presenta altos

niveles de FA en sangre, entonces debe hacerse

una gammagrafía ósea para ver si el cáncer se ha

extendido a los huesos.