Table of Contents Table of Contents
Previous Page  56 / 80 Next Page
Information
Show Menu
Previous Page 56 / 80 Next Page
Page Background

54

NCCN Guidelines for Patients

®

:

Cáncer de riñón, Versión 1.2017

Cáncer de riñón en estadio IV y en caso

de recaída

Su médico decidirá con qué tratamiento se debe

comenzar. Antes de hacer un plan de tratamiento,

se deben tener en cuenta aspectos específicos de

su caso como la respuesta a otros tratamientos y

el comportamiento de su cáncer. Es útil preguntar

sobre las opciones de tratamiento y los posibles

efectos secundarios.

Cuidados de apoyo

En todos los pacientes se recomiendan los cuidados

de apoyo junto con el tratamiento de primera línea.

Los cuidados de apoyo son un tratamiento que se

administra para aliviar los síntomas del cáncer y de

los efectos secundarios del tratamiento del cáncer.

Su finalidad es mejorar la calidad de vida y aliviar

cualquier malestar que pueda sentir.

Son cuidados de apoyo la radioterapia, cirugía,

fármacos y otros tratamientos. La radioterapia

puede usarse para aliviar el dolor del cáncer que

se ha diseminado a los huesos o al cerebro. Los

medicamentos que fortalecen los huesos también

pueden ayudar con el dolor y otros problemas

causados por las metástasis óseas.

La cirugía para extirpar el tumor primario puede

usarse para aliviar los síntomas como dolor o la

presencia de sangre en orina. La cirugía para

extirpar las metástasis puede aliviar también algunos

síntomas. (Consulte la página 39 para más detalles

sobre los cuidados de apoyo.)

La

Guía 9

muestra las pruebas de seguimiento que

se recomiendan durante y después del tratamiento

farmacológico. Estas pruebas también se recomiendan

después de una nefrectomía y metastasectomía para

el cáncer de riñón en estadio IV.

Las pruebas de seguimiento se emplean para

controlar el estado de salud y ver si el tratamiento está

funcionando. Un resultado o mejoría relacionados con

el tratamiento se denomina respuesta al tratamiento.

Los médicos usan las pruebas de seguimiento para

buscar signos de nueva aparición del cáncer o de

diseminación (metástasis) después del tratamiento. La

nueva aparición del cáncer después del tratamiento

se denomina recaída o recidiva.

Las pruebas de seguimiento también se emplean

para comprobar la función renal y vigilar los efectos

secundarios del tratamiento. Muchas de las pruebas

empleadas para el diagnóstico y estadificación se

repiten durante el seguimiento.

No existe ningún plan de seguimiento adecuado

para todos los pacientes. Su médico ajustará el

plan de seguimiento en función de diversos factores

específicos de su caso. Algunos de esos factores

son el estado de salud general, la extensión del

cáncer y el tipo de fármacos administrados. La

cantidad de pruebas necesarias puede variar de

una persona a otra. Por ejemplo, si está recibiendo

tratamiento sistémico es posible que debe ver al

médico y realizarse pruebas de imagen cada 6-16

semanas. La frecuencia con la que se hacen las

pruebas puede cambiar con el paso del tiempo

debido a cambios en la tasa de crecimiento, a la

respuesta al tratamiento o a otros factores.

Las revisiones periódicas de la anamnesis, las

exploraciones físicas y las pruebas sanguíneas

informarán a su médico de su estado de salud

general. Las pruebas de química sanguínea también

indicarán si sus órganos, como el hígado y los

riñones, funcionan correctamente. Las anomalías en

los resultados pueden ser un signo de que un órgano

no está funcionando correctamente. Los resultados

anómalos pueden deberse al cáncer, al tratamiento o

a otra enfermedad.

En función del tipo de fármaco administrado habrá

que aumentar la frecuencia de algunas pruebas

sanguíneas. Por ejemplo, si toma pazopanib habrá

que aumentar la frecuencia de las pruebas en

sangre para comprobar la función hepática. La razón

es que el pazopanib puede dañar el hígado. También

pueden ser necesarias otras pruebas sanguíneas

para controlar determinados efectos secundarios de

otros fármacos.

Una parte importante del seguimiento son las

pruebas de imagen del tórax, abdomen y pelvis. No

todas las pruebas de imagen sirven para lo mismo.

Estas pruebas ayudan a los médicos a controlar

cualquier cambio en el tamaño del cáncer o la

localización durante el tratamiento.

5

Guía de tratamientode recaída